Las normas de la casa del cannabis
D espués de darse a conocer con varios cortometrajes, Alberto Utrera da el salto al largo con “Smoking Club (129 normas)”, película de aire gamberro en la que Óscar, protagonista de la función, decide superar la tan temida crisis de los cuarenta dejando su trabajo y abriendo un club de fumadores de cannabis. Obsesionado por encontrar ahí la libertad que el mundo adulto parece haberle negado, Óscar y su amigo del alma (socio y cómplice necesario en el negocio que se trae entre manos) deciden que el club en cuestión será un espacio regido por la ausencia de normas.
Por desgracia, y maldita la paradoja, para garantizar esto último se necesitan reglas. 129, para ser más exactos. Más de una centena de normas que marcarán, de paso, el tono de esta juerga muy a rebufo de maestros del vandalismo contemporáneo tales como Guy Ritchie, Matthew Vaughn o Edgar Wright. La actividad criminal y las actitudes inmaduras son usadas pues como principal punto de referencia cómico, el bar como templo sagrado y el colegueo como centro del universo. Esta combinación se volverá aún más desmadrada con la entrada en escena de tres kilos de marihuana, tesoro vegetal codiciado por varias bandas rivales de narcotraficantes. Y en medio de tanto fuego cruzado, la comedia golfa de siempre.

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