Al menos cuatro muertos en un atentado con camión en Estocolmo
Al menos cuatro personas murieron y quince resultaron heridas atropelladas por un camión que se lanzó contra los peatones en pleno centro de Estocolmo. Las autoridades calificaron el ataque de «atentado terrorista» y buscaban al conductor del camión que se dio a la fuga, aunque informaron de la detención de una persona.

Al menos cuatro personas murieron y quince resultaron heridas ayer en el centro de Estocolmo cuando un camión atropelló a varios transeúntes, en lo que los servicios de seguridad calificaron de «atentado terrorista».
El ataque ocurrió poco antes de las 13.00 GMT cerca de unos grandes almacenes, en el cruce entre una de las calles peatonales más frecuentadas de la capital, Drottningsgatan, y una de las principales arterias de la ciudad, Klarabergsgatan.
El vehículo se empotró contra la fachada de una tienda después de arrollar a los peatones.
La Policía difundió imágenes de un sospechoso por el atentado, un hombre relativamente joven, que vestía una sudadera con capucha, filmada en las proximidades del lugar del atentado. Más tarde un responsable policial, Jan Evensson, confirmó la retención de una persona que «encaja con la descripción» en un suburbio de Estocolmo.
Sin embargo, poco después la Policía señaló que el conductor del camión continuaba huido.
«Suecia fue atacada» y «todo apunta a un atentado terrorista», declaró el primer ministro, Stefan Löfven, que en el momento del atentado viajaba a la segunda ciudad del país, Gotemburgo, y que regresó a la capital.
El autor del atentado había robado el camión de la compañía cervecera sueca Spendrups, aprovechando «una entrega en un restaurante», declaró una portavoz de la compañía, Rose-Marie Hertzman.
Varios testigos describieron escenas de terror y de pánico. Uno de ellos, Dimitris, dijo al diario sueco “Aftonbladet” que el camión apareció «de la nada».
«No pude ver si alguien lo conducía, pero estaba fuera de control. Vi cómo atropellaba a al menos dos personas. Huí tan rápido como pude», explicó.
Otro testigo de la escena, Leander Nordling, de 66 años, que se encontraba en los grandes almacenes Åhléns cuando se produjo el ataque, relató que «hizo el mismo ruido que una bomba que explota y empezó a salir humo de la entrada principal».
Las autoridades suspendieron el tráfico del metro, y el de los autobuses y los tranvías en el centro para reanudarlo unas horas más tarde. El ataque se produjo cerca de la estación T-Centralen, por donde pasan todas las líneas de Estocolmo.
El centro de la ciudad se vaciaba por completo mientras las tiendas cerraban sus puertas y los habitantes regresaban andando a sus casas, después de que la Policía se lo pidiera para evitar aglomeraciones.
El responsable de la Policía de Seguridad sueca (SAPO), Anders Thorngren, afirmó que no existía ningún indicio que hiciese temer un atentado de forma inminente, aunque apuntó que precisamente esta semana se había ensayado «un escenario similar», al ocurrido ayer. «La SAPO se centra en la información de Inteligencia y en averiguar quién podría estar detrás», añadió Thorngren.
Los controles en las fronteras fueron reforzados y se movilizaron fuerzas policiales en toda Suecia para aumentar la visibilidad y la vigilancia de zonas estratégicas, aunque los servicios de Inteligencia mantienen el nivel de «alerta terrorista» tres en una escala de cinco.
En diciembre de 2010, un kamikaze se hizo explotar en la misma calle peatonal de Estocolmo dejando heridos leves.
Los hechos recuerdan los ataques perpetrados en Londres, Berlín y en Niza. El 22 de marzo, Khalid Masood, un británico conocido por los servicios de seguridad, mató a cinco personas al lanzar su coche contra los transeúntes que cruzaban el puente de Westminster en Londres, antes de apuñalar a muerte a un policía delante del Parlamento británico. El autor del ataque, reivindicado por el Estado Islámico, fue abatido por la Policía.
El pasado diciembre, 12 personas murieron después de que un hombre utilizara un camión robado para embestir a la gente que paseaba por un mercado de Navidad en Berlín.
El ataque más mortífero de este tipo en los últimos meses fue el del 14 de julio de 2016 en Niza, en el que un individuo atropelló a numerosas personas que asistían a los fuegos artificiales causando 86 víctimas mortales.

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