2017/06/19

Erreportajea
 
Comida callejera rápida, local, de calidad y, además, sobre ruedas

En los últimos años han proliferado los food truck o camiones de comida itinerante. La bizkaitarra Leire Pérez fue una de las primeras en optar por un restaurante de este tipo. Tras un inicio complicado, decidió darle un giro creando una empresa de catering.

Maitane ALDANONDO
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Llegaron hace pocos años a nuestras calles, pero los food truck son una realidad con un amplio recorrido. Sin ser los primeros, los británicos ya iban con un camión de comida a la guerra porque, logísticamente hablando, era más rápido que construir cantinas. Aunque no falten los antecedentes, su popularización es reciente. Uno de los primeros en Euskal Herria fue Hambroneta. La bizkaitarra Leire Pérez puso en marcha el motor de este vehículo de comida itinerante en 2012, iniciando un camino, no exento de baches, que lleva más de 5 años avanzando.

Pérez estudió hostelería y trabajó en hoteles de Mallorca y Londres antes de irse a Suiza a estudiar un máster en Dirección Hotelera. Su sueño era dirigir un hotel, pero lo dejó a un lado para hacer realidad el proyecto que inició en la asignatura de emprendimiento, que surgió de la unión de dos ideas. Por una parte, el producto, inspirado en los ‘paninos’ que conoció en Sicilia. «En unos camiones fijos vendían un pan caliente como base, con los toppings que quisieras del expositor, y luego lo cubrían de patatas. Pensé que en Bilbao tenía que gustar». Por otra parte, aunque barajó venderlos en locales fijos, al ver el fenómeno food truck que estaba dándose en Estados Unidos, cambió de opinión.

Ha centrado sus esfuerzos en mejorar la imagen que se tiene sobre este tipo de establecimientos, ya que mucha gente los vincula a la venta ambulante, la ilegalidad o la suciedad. «Realicé un pequeño estudio de mercado y me di cuenta de que había que educar al cliente en que puede comer bien, con calidad, desde un food truck», resalta. De hecho, Hambroneta es el primer vehículo de este tipo con Q de calidad turística. La responsable le da importancia a la estética, a formar a su personal y a la calidad de sus productos. En ese sentido, tiene acuerdos con proveedores locales, como muestra en su vehículo. «Las hamburguesas nos la hace el carnicero local de San Miguel de Basauri, Iñaki Elorrieta; el pan nos lo hacen de manera artesanal en Urduliz; las galletas Hambrocookies son de un panadero de Leioa. Todos están a menos de 100 kilómetros».

Además de prejuicios, ha tenido que superar las trabas y negativas recibidas por parte de los ayuntamientos, encargados de regular la venta ambulante. «Lo primero que me decían era ‘está prohibido’. Todo era no, no, no. Era una gran inversión, pedí un préstamo, mis padres me dejaron dinero, y veía que el dinero bajaba y no tenía ningún sitio donde trabajar. Se pasa un poco mal». Recibió una ayuda de 3.000 euros por emprender como autónoma, pero «se fue muy rápido» en gastos como el alquiler o la web.

Cambio de modelo

La crisis ha hecho que proliferen este tipo de negocios como una oportunidad para el autoempleo. Sin embargo, Pérez se muestra un tanto escéptica con los datos de inversión que se manejan. «He leído en prensa que se puede tener un food truck con una inversión media de 20.000 euros. No sé cómo lo hacen. Me da un poco de vergüenza decir que yo he necesitado 80.000 euros». Sostiene que la diferencia radica en el tipo de vehículo que se escoge, ya que los más baratos carecen de autonomía eléctrica o no pueden circular. Precisamente, esas características encarecieron su elección. Actualmente, tiene dos camiones. No obstante, ya no son el centro de su negocio.

Consciente de que el negocio funcionaba de junio a mediados de octubre, a no ser que optara por desplazarse por el Estado, en 2014 realizó una pequeña inversión para crear la empresa de catering Hambroneta, que entre sus servicios ofrece los food truck. El catering representa el 60% del negocio y le ha permitido contratar a tres empleados fijos. Sus clientes son empresas o particulares que hacen eventos o celebraciones, y jóvenes de entre 18 y 35 años en el caso de los camiones. En general, los emplea en las fiestas populares de Bizkaia o en los eventos puntuales que les contratan.

La competencia es cada vez mayor, por eso trata de ir siempre por delante y sorprender, huyendo de lo que hacen los demás. También hay más información sobre este modelo de negocio gracias, en parte, a la contribución activa de Pérez. A la vista de la cantidad de horas que pasaba ayudando a la gente y respondiendo preguntas, creó la plataforma web foodtruckya, que representa al 85%-90% del sector estatal. Es «la ventana única del movimiento», ya que recoge todo tipo de información: localización, contacto, eventos, vehículos en venta... Hace dos años decidió trasladarla al mundo físico y anualmente organiza un foro dirigido a profesionales del sector. La última cita fue el pasado mes de febrero en el BEC de Barakaldo.