2017/10/28

Mertxe Aizpurua
A vueltas con Copérnico

Cuando trascendió el nombre de la operación policial para impedir el referéndum en Catalunya me pareció un tanto elevado y deduje que su autor podría ser un ex profesor de Secundaria metido a policía que quería dejar su impronta en el arte del nomenclator militar.

Pues no. Ni secundaria ni jardín de infancia, sino cuartelillo militar. La explicación, según he sabido después, es tan simple y despectiva como la identificación catalán=polaco que se remonta a los cuarteles españoles, donde los reclutas catalanes eran llamados polacos porque cuando hablaban entre ellos los otros soldados no les entendían. Ese fue el esquema científico: operación que va de catalanes, o sea, polacos. Podría llamarse Polonia pero, al igual que Normandía para la operación de desembarco, es demasiada pista. Así que tiró de wikipedia, tecleó "polacos famosos" y de ahí salió Copérnico. En realidad, Chopin le salió como primera opción, pero como el ponenombres no tenía claro si el virtuoso músico se pronunciaba Chopen, optó por el astrónomo, que por traer, traía hasta la tilde ya puesta.

Hasta aquí la historieta del nombre. Y el detalle de que si Nicolás Copérnico hubiera nacido hoy sería polaco. Como nació en 1473, fue prusiano. Su ciudad natal formaba parte de la Prusia ya desaparecida y hoy integrada en Polonia, lo que demuestra que los estados cambian y que las puertas del tiempo se atraviesan. ¿Algo a favor del ponenombres? Pues sí, que sin quererlo, consiguió hacerle un homenaje al científico. Querer dejar para la historia la operación Copérnico y quedarse como operación Piolín es todo un giro. Ese sí, copernicano.