Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Kikoriki, equipo invencible»

La televisión confunde las mentes infantiles

Los niños y niñas que ya conocen la serie televisiva del 2004 están más familiarizados con los personajes, mientras que sus acompañantes adultos no llegarán a interesarse por esta versión cinematográfica que asoma tímidamente a nuestras salas con seis años de retraso. En el mercado ruso ya se ha estrenado otra entrega de esta franquicia animada, titulada originalmente “Semesháriki: Legenda o zolotom drakone” (2017). Para los desconocedores del universo Semesháriki o Kikoriki, les explicaré que dicha denominación es traducida como “bolitas divertidas”, ya que se trata de unas criaturas de formas redondeadas que pueden ser identificadas como peluches de distintas especies animales. Entre los nueve protagonistas hay un conejo, un pingüino, un alce, un erizo, una oveja, un oso, un cuervo, una cerdita y un búho. Todos ellos viven en su isla, un mundo imaginario desde el que se puede conectar con la realidad.

“Semesháriki: Nachalo” (2011) arranca precisamente cuando nuestros amigos descubren un televisor abandonado en la basura, lo que les conducirá a una aventura para conocer de primera mano esa dimensión paralela que descubren a través de la pequeña pantalla. El problema es que se enganchan a un programa de ficción, que ellos perciben como algo real, sin acertar a distinguir lo que es un actor y un personaje de verdad. Una confusión que les acarreará un sinfín de enredos una vez fuera de su hábitat natural.

Aunque el tema de fondo parezca el de la influencia de las imágenes televisivas en las mentes infantiles, el proyecto en su globalidad nació dentro de un plan oficial del Ministerio de Cultura ruso para prevenir la violencia y el extremismo. Algo que suena demasiado hueco cuando es un tipo de animación indicado para menores de entre 3 y 8 años de edad, en apariencia totalmente inofensivo por su dinamismo visual y sentido del humor más bien blanco.