Mikel CHAMIZO
ONOSTIA

Joaquín Achúcarro celebra su 85 cumpleaños junto a la OSE

Nacido el 1 de noviembre de 1932, el bilbaino Joaquín Achúcarro no es solo el pianista vasco más internacional sino también uno de los solistas de piano con carrera más longeva. Gran especialista de autores como Brahms, Rachmaninov o Ravel, esta semana estará celebrando con la música de este último su larga relación con la Orquesta Sinfónica de Euskadi, con la que visitará las capitales vascas en compañía del nuevo titular de la orquesta, Robert Treviño. 

La Orquesta Sinfónica de Euskadi está inmersa desde ayer en la gira de su segundo programa de abono, que hoy llegará al Baluarte de Iruñea, el jueves al Principal de Gasteiz, el viernes al Kursaal donostiarra y el sábado al Euskalduna de Bilbo. Los conciertos, que incluyen obras de Maurice Ravel y Dmitri Shostakovich, tienen como gran aliciente la presencia del gran decano del pianismo vasco, Joaquín Achúcarro, que estará celebrando sobre los escenarios vascos su 85 cumpleaños pero también sus más de 50 actuaciones junto a la OSE, con la que actuó por primera vez en abril de 1983, durante la primera temporada de la recién fundada orquesta. Desde entonces, Achúcarro ha colaborado con la OSE en algunos de los episodios más destacados de su historia, como la inauguración del Guggenheim en 1997, la gira por Sudamérica en el año 2000 o la grabación del disco dedicado a los conciertos para piano de Ravel, que cosechó un importante éxito internacional. Será precisamente Ravel, con su Concierto para la mano izquierda, el autor que abordará Achúcarro durante esta semana de actuaciones.

El pianista, que es descendiente de Edvard Grieg –el compositor era primo de su bisabuelo–, desplegó desde niño un excepcional talento musical pero, siguiendo la tradición familiar, ingresó a la universidad para estudiar Física. Sin embargo, su inclinación por la música prevaleció a medida que fue ganando medallas de oro en prestigiosos concursos internacionales de piano. «Sorprendentemente me presenté a varios concursos y los gané, pero fue más por talento innato que porque yo me esforzara realmente», recordaba Achúcarro en una entrevista para GARA. «Ese talento estuvo desaprovechado hasta que cumplí los 25, que fue cuando me puse a estudiar 48 horas semanales. Mi carrera comenzó realmente cuando gané el Concurso de Liverpool en 1959». La victoria en Liverpool propició su debut con la Sinfónica de Londres y lanzó su carrera internacional.

Desde entonces, Achúcarro se ha presentado con más de 200 orquestas bajo una impresionante lista de más de 300 directores, entre ellos figuras de la talla de Abbado, Chailly, Mehta, Menuhin, Ozawa o Rattle. Entre sus múltiples cualidades como pianista, siempre se ha elogiado la extraordinaria calidad del sonido que logra extraer del piano. «Hay matices en la forma de pulsar las teclas que son casi microscópicos, pero que pueden afectar al espectro armónico y, por lo tanto, a la sonoridad del piano», explica Achúcarro. «Muchos pianistas no llegan a ver nunca ese mundo, pero yo, quizá por razones genéticas –tiene un oído muy desarrollado–, he sido muy sensible a esos aspectos». A pesar de una carrera concertística extraordinariamente activa, Achúcarro ha encontrado tiempo para presentarse como director de orquesta y para ejercer la enseñanza en la Southern Methodist University de Dallas. Sus alumnos llevan orgullosos el sello de Achúcarro por el mundo y algunos han actuado ya en Euskal Herria, como Dzmitry Ulasiuk o Lucille Chung, que lo hará el 20 de diciembre en Bilbo.

El secreto para disfrutar de una larga carrera tocando el piano  

Con 85 años y en plenas facultades, Achúcarro va camino de superar a pianistas como Rudolf Serkin o Arthur Rubinstein, que se retiraron a los 88 y 89.

«Llevo mucho tiempo nadando y andando en bicicleta, pero quizá sea algo genético, porque mi abuela no lo hacía y murió con 96 años», afirma Achúcarro. «Le doy gran importancia a hacer ejercicio y tener buena alimentación, y no he estado borracho en mi vida. También tomo vitaminas, pensando que no me harán mal». M.C.