La encuesta
Ahora están de moda las encuestas. Algunas llegan a unos escalofriantes límites de liviandad por inquirir sobre modos personales, relacionales, sexuales… Sabemos todo lo íntimo de los demás, pero ignoramos lo que define moralmente a nuestra propia vida, que debiera constituir el saber básico para justificar la existencia que vivimos. Constatar eso me ha llevado a encuestar a mi conciencia por ver si me desenvuelvo con dignidad en mi convivencia. Concretamente he preguntado a mi alma acerca de lo que entiende por justicia, ya que la cuestión está al rojo ante la situación catalana. Y he interrogado a mi alma con la debida discreción periodística. «¿Qué entiendes, alma, por delito más grave? ¿intentar la libertad de un pueblo para ser él mismo o desentenderte literalmente de la corrupción que lo pudre hasta la raíz? Lo primero puede llevarte treinta años a la cárcel y lo segundo hace de la prisión una pura retórica o barrotes por unos meses. Ten en cuenta, alma, que te interrogo en un país que pasa por ser el más impunemente corrupto de Europa y el más duro ante la petición de libertad nacional. Para el primer delito prima la inacabable presunción de inocencia aunque se conozcan los datos de la banca negra; para el segundo prima la presunción de crimen aunque no se haya encontrado ni una sombra de violencia». El alma medita y veremos su respuesta.

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