Por encima del bien y del mal
La sensibilidad y el dominio técnico con el que nos tiene acostumbrado la guitarra de Vicente Amigo, lo demostró una vez más el domingo con “Memoria de los sentidos”. Su prodigiosa velocidad de ejecución y las altas dosis de ternura hacen un todo para que el guitarrista esté considerado como una de las mejores guitarras flamencas para concierto.
Con el cante jondo, preciso y sin concesiones de Rafael de Utrera; el baile y las palmas, como no podía ser de otra forma que el del de Choro de Sevilla; segunda guitarra de Añil Fernández; percusión de Paquito González, junto al contrabajista gasteiztarra Pablo Martin-Caminero, ahí es nada. Y el bajista Ewen Bernal, que pertenecería al grupo mítico Deacon Blue y Mark Knopfler.
Y es que Amigo sabe arrimarse a lo mejor de cada casa y lo sabe sacar en cada actuación, con una nitidez propia de sabios que van por encima del bien y del mal.
Destacar la seguiriya, la soleá (por tarantas) y las bulerías. Aunque esta propuesta ya se estrenó en la Bienal de Flamenco de Sevilla de 2016, Vicente sabe sacar algo propio en cada actuación y eso saben hacerlo unos pocos.
Un ambiente, en el Victoria Eugenia, más cercano al del jazz que al del flamenco, pero en Donostia y Gipuzkoa, el herrialde menos flamenco de Euskal Herria, poco a poco se va acercando este arte a la gente de a pie de una forma abierta, de par en par a los tiempos que llegan.

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