«Hemos hecho lo que queríamos, sin límites, y estamos muy orgullosos»
El pop electrónico del cuarteto zarauztarra se mezcla con la parte más rugosa de Laboa. «Mikel laboa» recupera la voz que siempre volaba y la envuelve entre paisajes oníricos y mantras fluviales creados entre máquinas con dos corazones.

Delorean nace en Zarautz en el año 2000. Desde su primer disco inicia un camino singular en Euskal Herria donde el ritmo pesa más que otras posibles consideraciones tonales. Con el paso del tiempo y la experiencia adherida el cuarteto se desplaza cada vez más hacia el universo de los sintetizadores y teclados, tendencia que se asienta una vez ubicados en Barcelona.
A Delorean se le propone que investigue el legado de Mikel Laboa y que transforme sus canciones al sonido del cuarteto, pero con la peculiaridad de disponer de la voz de Laboa para todo su trabajo e instrumentación. No es un mandato sencillo ni un disco cómodo. Pero con trabajo, su experiencia, pruebas continuas de acierto y error, el grupo obtiene las claves necesarias para fundir su parte más sintetizada con las inusuales y fluctuantes melodías de Laboa. El resultado es un desarrollo de elementos rítmicos intrincados mezclados con pasajes frágiles, sensibles. Se puede bailar buscando las luces estrelladas de Loboa, se puede escuchar hundiéndose en el sofá con el volumen próximo a la casa del vecino; es la fórmula idónea para que todo el brillante esfuerzo realizado penetre como un meteorito en la consciencia y el devaneo perpetuo.
Delorean (Igor Escudero, Guillermo Astrain, Unai Lazkano y Ekhi Lopetegi) ha reconstruido claves y lenguaje, metáforas musicales, simbolismos e infinidad de mantras en este abierto y universal “Mikel Laboa” (Elkar). Siete canciones, casi cuarenta minutos y un diseño de J. Agote muy acertado.
En los primeros premios Adarra (2014), concedido a Mikel Laboa, tocaron en directo canciones del estimado y estimable Laboa. ¿Cómo les surge esta posibilidad y cómo la intuyen de viable en los primeros momentos, un poco de zozobra? ¿En directo ya tenían las pistas de su voz?
Surge cuando se nos ofrece tocar dentro de los Adarra Sariak y se nos da total libertad para hacer lo que queramos. Al principio nos pilla un poco a contrapié y nos surgen las dudas ya que nos costaba ver un nexo común entre la obra de Mikel Laboa y nuestro mundo, hasta que nos pusimos manos a la obra y fuimos encontrando un camino y despejando dudas. Para aquel directo sampleamos muchas cosas de sus temas y a su vez Elkar nos hizo el gran favor de digitalizarnos antiguas bobinas que contenían material de Mikel Laboa y eso también fue clave para funcionar en un formato remezcla.
¿Qué se encontraron en las bobinas que les pasó Elkar para poder tomar bien la pista de Mikel Laboa u otros instrumentos?
Había de todo, material de los tres primeros álbumes de Mikel Laboa , tomas alternativas de las canciones, etc... Nosotros para el concierto del Teatro Arriaga de Bilbao compusimos más de 80 minutos, y las que se quedaron por el camino compendian muchísimo material. Ha habido mucho ensayo y error, y al final nos hemos quedado con las que más nos gustan y encajaban entre sí. Hay varios temas que tocamos en directo que son del "Bat Hiru" y que se han quedado fuera del álbum y también canciones como “Nere ama hil zait [Ama hil zaigu]” que acabamos descartando porque no nos funcionaba.
Han utilizado preferentemente su voz, pero también algunos detalles de la instrumentación utilizada. ¿Ha habido bricolaje?
Hemos sampleado bastante, sí. Por ejemplo las guitarras de “Orreaga”, el oboe de “Bentara noa” o la txalaparta final de “Orreaga”. Además hemos mezclado elementos que pertenecían a una canción y los hemos puesto en otras. Lo cierto es que hemos disfrutado mucho con todo el proceso.
¿Ha sido un reto lo suficientemente complejo como para tener que invertir muchas horas de creación… y papelera?
Lo bueno de todo esto es que lo hemos hecho por etapas. En 2014 compusimos unos diez temas y pasaron la criba 6, para el concierto del Teatro Arriaga compusimos como otros seis o siete, además de todos los proyectos fallidos; pero todo sin ninguna perspectiva de hacer un álbum, así que el material era bastante variopinto. Ya en 2016 surge la idea de plasmarlo en formato álbum y entonces decidimos elegir qué nos gustaba y qué no, incluso aportar más ideas. Aparte le hemos dedicado unos cuantos meses a la producción y a darle el mismo "barniz" a todo para que pudiéramos presentar una obra coherente.
Delorean es un grupo con experiencia y que ha bregado bastante con productores y la escena internacional, por lo que es, de paso, una banda con cuatro personalidades ¿Han trabajado cada uno por su cuenta y luego reunión y a «pelearse»?
Siempre decimos que somos una banda de cuatro productores. Cada uno tiene su ordenador y trabajamos mucho online, compartiendo proyectos e ideas, así que hay mucho trabajo online. Luego vamos todos a nuestro estudio/local de ensayo y ahí lo rematamos y todos opinamos y, sí, ahí comienza la pelea: ja,ja,ja.
No han recurrido a ninguna de las canciones más populares de Laboa y sí a su zona más compleja... ¿Han sido prejuicios? ¿Hubo dudas?
Las populares que probamos no nos acabaron de funcionar y eso que les hemos dado unas cuantas vueltas y luego también todo el tema de los “Lekeitios”, que era algo totalmente ajeno para nosotros, esta parte nos ha flipado y quizás es donde hemos encontrado el nexo común de todo, el medio camino entre su experimentación y la nuestra. Cuando su familia nos vio tocar “Orreaga”, nos comentaron posteriormente que entre ellos se dijeron: ‘que loco estaba el aita’: y eso para nosotros fue una bendición. Nuestra canción es una locura, porque su canción es una locura, y eso es algo que queremos reivindicar, queremos que la gente sepa que Mikel Laboa tenía un lado experimental igual de importante que el popular.
¿En qué canciones se han hallado más ágiles o motivados? En realidad parece un esquema: envolver en los primeros minutos, envolver al oyente y desatar los teclados/sintes de la mitad en adelante. Suponemos que el minutaje de las canciones permite este esquema de introducción, ambiente y explosividad.
Por ejemplo en directo nos flipa tocar “Kantuz” porque es superemocionante escuchar su voz a tope. A la hora de componer se nota que las canciones han sido creadas para el directo ya que casi todas tienen -como comentas- un desarrollo hacia arriba, me refiero a que aunque tengas picos y valles casi siempre acaban en esa explosión final a la que te refieres. También en todo momento nos hemos dicho a nosotros mismos que esto no es Delorean, que es música experimental y que podemos hacer lo que nos dé la gana ya que nadie se puede hacer una idea (ni siquiera nosotros) de lo que vamos a sugerir. Hemos hecho lo que queríamos, sin límites y estamos muy orgullosos del resultado.
La txalaparta es un elemento identitario y que han querido que esté muy presente de forma evidente o en ritmos.
Nos flipa, ya que tiene un timbre único. Es percusión, pero con su punto abstracto de melodía y las cosas que se consiguen suelen ser muy tranceras. La hemos utilizado de varias maneras en el álbum, sampleándola tal cual y dejando fraseos originales o cogiendo muestras pequeñitas y tocándolo nosotros mismos.

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