2017/12/27

Aitor ANDIA (@betibranka)
That’s life

Con Kepa pasa como con esas relaciones en las que de un día para otro algo se rompe y ya nada vuelve a ser lo mismo. Haga lo que haga, incluso en el caso de que se quedara (parece que improbable), nadie dudará de sus virtudes como futbolista, pero ya es difícil que se gane el corazón de la gente. Lo comparo con Oyarzabal, que hizo todo lo que está de su parte (incluso romper con la misma agencia de representantes que trabaja para Kepa) para seguir en la Real, pero sobre todo para que no anduvieran malmetiendo. Kepa ha dejado a su agencia llevar este tema al límite, en una situación que duele en Bilbao. Creo que sería mas honesto por su parte decir que se va y punto. Está claro que ni el ser vizcaino ni haber mamado el Athletic desde niño te vacunan contra nada. El que escribe esto sufrió siendo un niño cuando Zubizarreta se fue al Barcelona. Con Kepa mas allá de la diferencia obvia de edad por mi parte, se pasa a una fría constatación de un deportista llamado a ser excepcional y al que he esperado hace años como mucha otra gente para verle jugar con el primer equipo como solo se espera a un portero en Bilbao, pero al que los últimos meses me han llevado a una decepción absoluta. No porque me haya decepcionado deportivamente, sino porque desde el punto de vista humano le he visto actuar con una frialdad más propia de un burócrata que de un jugador llamado a ser el líder de una generación y el dueño de un puesto sagrado en Bilbao por los próximos 15 años. Una verdadera pena. That´s life.