Homenaje en Pakistán a Benazir Bhutto en el décimo aniversario de su muerte

Cerca de 20.000 de personas se congregaron ayer en Garhi Kuda Bask, en torno a la tumba de la que fue primera ministra paquistaní, Benazir Bhutto, diez años después de su muerte, sin que los responsables hayan sido llevados ante los triubunales. La multitud enarbolaba banderas negras, verdes y rojas, colores del Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) del clan Bhutto, fundado por el abuelo de Benazir, Zulfikar Ali.
Dos veces primera ministra y primera mujer de la era contemporánea en dirigir un pais musulmán, murió en un ataque suicida en Rawalpindi, cuando el asaltante le disparó en el cuello antes de detonar su carga explosiva cerca de su convoy, matando a la vez a otras 24 personas.
Uno de los sospechosos para los seguidores de Butto es el entonces presidente, el general Pervez Musharraf, que habría querido acabar con su rival antes de las elecciones. Los gritos de «Asesino, asesino, Musharraf asesino» de la multitud y del hijo de Benazir, Bilwal Bhutto, reiteraron ayer esta acusación.

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