Los cambios en política monetaria suman riesgos a las deudas públicas
Uno de los pilares sobre los que se sustenta la economía globalizada es la capacidad de endeudamiento de hogares, empresas e instituciones públicas. La deuda global marcó el pasado año un nuevo récord al alcanzar los 193 billones de euros al cerrarse el tercer trimestre. Los analistas advierten del riesgo de que las nuevas políticas monetarias de los bancos centrales de EEUU y la UE pueden suponer un sobrecoste difícil de asumir por algunos estados.

La deuda de hogares, empresas, bancos y gobiernos de todo el mundo sumaba al final del tercer trimestre de 2017 un total de 232,9 billones de dólares (193 billones de euros), cifra que representa un nuevo récord tras incrementarse en 16,5 billones de dólares (13,7 billones de euros) en los nueve primeros meses del año pasado, según los datos recopilados por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF).
A pesar del aumento en cifras absolutas, el dato en relación al PIB mundial se situaba al final del tercer trimestre en el 318%, tres puntos porcentuales por debajo del máximo histórico registrado un año antes: 321%.
La deuda de las economías avanzadas sumaba 142,6 billones de euros, mientras que el pasivo de las economías emergentes era de 50,7 billones.
La de los hogares de las economías desarrolladas alcanzó los 27,6 billones de euros; 8,5 billones en el caso de las familias de países emergentes; haciendo un total de 36 billones de euros.
Por otra parte, la deuda de empresas a nivel global era de 57 billones de euros, de los que 34 billones correspondía a las de países desarrollados y 23 billones a las de los emergentes.
En el caso de la banca, las entidades de economías desarrolladas adeudaban 40,4 billones de euros, mientras las de economías emergentes debían 7,5 billones de euros, alcanzando los 48 billones en conjunto.
Gobiernos bajo presión
La deuda pública mundial sumaba en el tercer trimestre de 2017 un total de 52 billones de euros, frente a los 49,3 billones registrados al final de 2016. De esta cifra, los gobiernos de economías avanzadas adeudaban 41 billones de euros y los de economías emergentes, 11 billones.
A este respecto, como recogió la agencia Europa Press, los analistas del IIF advierten de que el movimiento simultáneo de varios de los principales bancos centrales hacia cierto endurecimiento de sus políticas monetarias, por primera vez en una década, puede lastrar la capacidad de hacer frente al servicio de sus obligaciones en el caso de emisores soberanos altamente endeudados.
«Los tipos más altos representan una particular fuente de preocupación para aquellos que han experimentado un profundo deterioro de sus dinámicas recaudatorias, incluyendo Reino Unido, Japón, EEUU y Brasil», señalan los expertos. De hecho, el IIF avisa de que en el caso de que otros países emulen las rebajas fiscales implementadas por EEUU «esto podría suponer una presión añadida sobre la deuda y la sostenibilidad fiscal».
En cambio, Alemania ha logrado un simbólico hito en el arranque de 2018 al revertir, por primera vez en más de dos décadas, la marcha del reloj que marca el endeudamiento público del país, que ahora refleja una reducción de 78 euros por segundo. El cambio de tendencia se explica por la reducción en un 2,9% de la deuda pública germana en el tercer trimestre de 2017 respecto al año anterior, hasta 1,972 billones de euros, según informó la Oficina Federal de Estadística (Destatis).
El reloj de la deuda, ubicado en Berlín, fue inaugurado en junio de 1995 por la Federación Alemana de Contribuyentes. Según esta asociación, la deuda per cápita se sitúa en 23.827 euros y, al ritmo actual, Alemania necesitaría 802 años para poner a cero el contador.

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Aerosorgailu bat zure esne kaxan

Elogio de las puertas giratorias entre el trabajo privado y el político

«Basoez hitz egiten dute, baina basoa suntsitzen dute landaketa sartzeko»
