El guerrillero del área
John Guidetti jugará cedido hasta final de temporada, con la promesa no de goles sino de «jugar con corazón» y ganarse a la grada.

Antes de firmar por el Celta de Vigo, John Alberto Guidetti, que así se llama, de origen sueco, raíces italianas por parte paterna y brasileñas por la materna, criado en Nairobi y apegado al continente africano, ‘galego’ declarado, se pateó la ciudad para interesarse por el proyecto deportivo por el que fichaba. No sabemos si antes de recalar en la capital alavesa habrá repetido la inmersión, pero de lo que no le cabe duda, ni a él ni tampoco a la afición babazorra, es que uno y otro, Guidetti y Alavés, y viceversa, casan como anillo al dedo. El delantero ya albiazul, presentado ayer, es para la mayoría lo que necesitaba este Glorioso ahora sumido en la cola de la tabla y por el que, se dice en Vigo, pagará 4 millones de euros si se logra la salvación. No solo un guerrillero del área, más fajador que goleador es verdad, sino todo un carácter dentro y especialmente fuera del vestuario.
Un líder con carisma. Un jugador que busca ahora en Gasteiz y al menos hasta final de temporada –cuando acaba su cesión, aunque a expensas de si el acuerdo recoge una opción de compra– la fortuna en el césped que no halló en Vigo. Lo que sí encontró, como se espera también aquí, fue la adhesión inquebrantable de la grada celeste. «Los aficionados quieren verte correr y jugar con corazón y yo voy a hacer eso, además de ayudar a mis compañeros», prometió en su presentación ayer.
El director deportivo albiazul explicó que el futbolista sueco «puede complementar al equipo con unas características diferentes» y destacó que el Alavés tendrá ahora «más referencia y más físico». Sí aclaró que «desde hace muchos meses se puso en marcha la posibilidad de contratar» al jugador, del que subrayó su «ilusión y compromiso» porque ha rechazado «mejores propuestas económicas para recalar en el club alavesista». Quizá una de las razones esté detrás de palabras como la del propio Guidetti, quien recordó que «jugué aquí el año pasado en semifinales de la Copa del Rey y los aficionados fueron increíbles, me recordaron a seguidores del Feyenoord o del Celtic», dejando claro que él juega «mejor con los aficionados» a su lado.
Comunión con la grada y presencia en el césped. El ariete de 25 años aseguró estar listo para «jugar 5 o 95 minutos», promete entrega, disputa, pero sin marcarse una cifra de goles. Y es que el ya albiazul no es un artillero de grandes números, lejos de las 15 dianas en 35 partidos que logró con el Celtic cuando alcanzó el doblete en Escocia hace cuatro temporadas. En GARA hemos tanteado la opinión de alguien que ha seguido de cerca a este futbolista como es el gallego Alex Couto Lago, entrenador y autor de varios libros de cabecera sobre fútbol. «Guidetti en Vigo tenía el cariño de la gente, es un tío muy especial pero en el campo no llegó a calar tanto. Tiene mucha garra y se deja la piel, lo que al Alavés le va a venir bien. No mete muchos goles pero los trabaja para otros, se necesita que alguien le envíe el balón, es un jugador resolutivo que necesita a su alrededor algún jugador creativo que lo nutra», define su aportación.
A juicio de este experto, Guidetti es un delantero diferente a los que tiene el Alavés. «Es un jugador muy productivo y, sobre todo, su cabeza es la de un competidor». En cierto modo, Cotuo Lago compara el carisma del escandinavo con el de jugadores de personalidad «arrolladora» que ejercen «mucho impacto en la gente».
«Soy un poco loco en el campo»
Palabras que concuerdan con las expresadas por el propio protagonista en su presentación como albiazul. «En el fútbol lo más importante son los aficionados. Me gusta jugar para una afición muy apasionada; me da energía y juego mejor», se mostró con el desparpajo que le caracteriza, extrovertido y alejado de la supuesta frialdad nórdica. Lucirá el ‘10’ en la camiseta, y con ese peso a la espalda, deja claras sus intenciones: «Me gusta ganar y quiero ganar a todo: fútbol, cartas, monopoly... Si no lo consigo, me enfado mucho, y espero ayudar al equipo a ganar». Simplemente, John Guidetti. «Soy un poquito loco en el campo», añadió. Bendita locura.
Un ‘9’ fajador, sin las lagunas en el juego que presentan otros delanteros como pueda ser Bojan, y que viene para responder a lo que buscaba el entrenador ‘Pitu’ Abelardo. En Mendizorrotza todavía recuerdan al brasileño Deyverson y su conexión con el graderío. Capaz de revolucionar un partido él solo. Eso se espera también del sueco. Que dé su máximo con la mente puesta también en el Mundial. A los 16 años era una gran promesa; hoy, su trayectoria plagada de fichajes y cesiones arrastra la duda de lo que pudo ser. ‘Mendi’ le espera con los pulmones abiertos para entonar ese ‘‘John Guidetti, lo lo lo lo lo lo looooooooo’’ tan popular en Balaídos. Ya tiene a su guerrillero del área.
De Kenya a Gasteiz, buscando su destino
La biografía de Jon Guidetti daría para una novela. Y no solo por su conocida actitud de ‘showman’ para improvisar canciones o marcarse unos bailes a través de las redes sociales, sino sobre todo por su infancia en Kenya, su amor por aquella tierra en la que creció y jugó, y donde vivió duras experiencias. Todo un temperamento que en 2008 fue captado por el Manchester City en tiempos en que su paisano Sven-Goran Eriksson lo gerenciaba. Una cesión mediante, Roberto Mancini se lo llevó, aun juvenil, a una gira de pretemporada, llegó a debutar, pero en 2011 salió cedido al Feyenoord, triunfó pero una rara enfermedad que le dejó insensible su pierna derecha le apartó del City, recaló en el Stoke y aquel fiasco acabó con el sueco en el Celtic, donde relanzó su fútbol. Ganó la Eurocopa sub´21 y fichó por el Celta. Dos años después sigue buscando su destino.J.V.

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