Beñat ZALDUA
DONOSTIA
ESCENARIO POSTELECTORAL EN CATALUNYA

Mas da un segundo «pas al costat» para blindar el despegue de JxCat

Artur Mas renunció ayer a la presidencia del PDeCAT para evitar que la sombra de Convergència lastre la reconstrucción del nacionalismo conservador catalán a lomos de los buenos resultados de JxCat. El expresident aseguró que la decisión no tiene nada que ver con supuestas divergencias con Puigdemont, aunque no las acabó de desmentir.

«Primero el país, luego el partido, y finalmente la persona». El orden de los factores ha sido repetido en numerosas ocasiones por el expresident de la Generalitat Artur Mas a lo largo de su carrera. También lo hizo ayer, día en el que renunció sorpresivamente a la presidencia del PDeCAT alegando dos motivos referidos al partido y a la persona. Sobre el país, silencio. Hace días que circulan informaciones sobre posibles divergencias entre Mas y su sucesor, Carles Puigdemont, acerca de la dirección a seguir tras el 21D, pero ayer el expresident cerró filas. Por cierto, hoy se cumplen dos años desde que Puigdemont fue investido president tras el primer paso a un lado de Mas. El de ayer fue un segundo pas al costat, bromeó él mismo.

Si el movimiento de hace dos años vino forzado por la negativa de la CUP a investirlo, el de ayer fue oficialmente explicado por dos motivos: la necesidad de ensanchar la base del nacionalismo conservador catalán y la decisión personal de centrarse en los tres procesos judiciales que tiene pendientes.

Por pasos. La primera de las razones la resumió el propio Mas en el turno de preguntas que siguió a su comparecencia ayer por la tarde: «El resultado de Junts per Catalunya vuelve a poner el proyecto de Convergència en primera línea». Mas reconoció que los 34 diputados logrados por Puigdemont y la fórmula JxCat quedan muy por encima de la expectativa que el PDeCAT tenía para las elecciones del 21D y consideró que abren la puerta a que el espacio del nacionalismo conservador catalán se rehaga tras varios años en caída libre. Para ello consideró importante abrir espacios a «nuevos liderazgos».

En este punto, Mas calló más de lo que habló, si bien el contexto se encarga de aportar el resto. Aunque el expresident se esforzó en subrayar que JxCat nació de mutuo acuerdo entre Puigdemont y la dirección del PDeCAT, lo cierto es que buena parte del éxito de la fórmula ha radicado en borrar los rastros de la formación y atraer a candidatos sin marca partidista. La herencia de Convergència, asumida por el PDeCAT a través sobre todo de Mas, cotiza a la baja, por lo que el expresident ha optado por sacrificarse. Es exactamente lo que hizo hace dos años, cuando unas nuevas elecciones habrían supuesto el descalabro de su espacio político.

El próximo lunes, cuando se publique la sentencia del “caso Palau” que, probablemente, acreditará la financiación ilegal de Convergència, los portavoces de Junts per Catalunya tendrán mucho más fácil decir que la cosa no va con ellos.

Persecución judicial

El segundo motivo alegado por Mas fue su situación procesal, que ayer sufrió novedades poco deseadas. Mas ya fue condenado por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya a dos años de inhabilitación por la consulta del 9N, una sentencia que está pendiente de ratificación en el Supremo y a la cual se suma la causa abierta en el Tribunal de Cuentas por los gastos de aquel 9N. Aunque el TSJC desestimó los cargos de malversación de fondos públicos, Mas podría perder buena parte de su patrimonio en el juicio contable.

Por último, ayer recibió la notificación del TS según la cual también está en la larga lista de investigados por el referéndum del 1 de octubre, algo por lo que tendrá que declarar próximamente. «Este calendario judicial y sus consecuencias prácticas aconsejan que la presidencia de nuestro proyecto, aunque sea representativa, quede libre y pueda ser ejercida por alguien con más capacidad de maniobra política», resumió ayer.

Posibles divergencias

La decisión de Mas vino precedida por ciertas filtraciones sobre la reunión de la dirección del PDeCAT la víspera, en la cual, según medios como “El Periódico”, Mas habría expresado sus preferencias por la constitución de un Govern estable y el desarrollo de una legislatura larga, frente a la opción de Puigdemont de buscar el choque con el Estado español intentando ser investido president desde Bruselas.

«No es una decisión que implique un mensaje a nadie, menos a Puigdemont. En dos años no ha habido ni una sola declaración pública mía en su contra, estuviese más o menos de acuerdo», apuntó ayer un Mas que ni confirmó ni desmintió. De hecho, ni siquiera se despidió: «Yo no me retiro de la política, quiero dejarlo claro; la vida es muy larga».