2018/01/13

Merkel y Schulz superan el primer obstáculo hacia la Gran Coalición

La CDU de Merkel y su socia bávara CSU facilitan al SPD de Schulz conseguir el visto bueno de su partido para las negociaciones sobre una tercera Gran Coalición. Pero aún les quedan tres obstáculos por superar hasta la reelección de Merkel como canciller alemana. La oposición y las empresas critican el acuerdo alcanzado. Todo depende del SPD.

Ingo NIEBEL|COLONIA
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La canciller en funciones, Angela Merkel, ha mostrado una vez más sus dotes de negociadora y mediadora. Que su Unión Demócrata Cristiana (CDU), la Unión Social Cristiana (CSU) del ministropresidente bávaro Horst Seehofer y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) de Martin Schulz pasen el 22 de enero a la fase de negociación ya no depende de ella.

Será el congreso extraordinario del SPD el que autorizará o no el día 21 este paso, que acercaría a los tres partidos un poco más a la tercera Gran Coalición. Hace dos días el presidente de la República Federal, Frank-Walter Steinmeier, insistió una vez más que CDU, CSU y SPD llegasen a un acuerdo. De esta forma quiere evitar un adelanto de las elecciones anticipadas difícil de lograr sin vulnerar la imagen de la política y la Ley Fundamental.

El preacuerdo da, a primera vista cierto, protagonismo al SPD. Schulz lo necesita porque fue él quien el 24 de setiembre, después de cosechar el peor resultado electoral jamas obtenido por el SPD, dijo que no iba a haber otra Gran Coalición con Merkel. Sin embargo, a instancias de Steinmeier, tuvo que dar un giro de 180 grados en noviembre cuando el primer intento de la canciller en funciones de formar un tripartito de la CDU/CSU con el Partido Liberaldemocrático (FDP) y los ecologistas Verdes fracasó.

Dentro de su partido, Schulz cuenta con una considerable oposición que dice «no» a la reedición de la GroKo que ha diezmado al SPD. Para que el rechazo no sea mayoritario, el preacuerdo prevé varias mejoras en el ámbito social.

Los tres socios en potencia quieren que la patronal vuelva a pagar la mitad del seguro de salud. En 2005, el SPD la liberó de contribuir en los pagos extras que la Sanidad pública imponía a las y los empleados para cubrir su déficit. Además se bajará la contribución al seguro del paro y se mantiene el nivel de las pensiones.

No obstante, el SPD no ha llevado al acuerdo su plan de subir la presión fiscal sobre los patrimonios altos. Aunque se reducirá el «impuesto de la solidaridad» que los contribuyentes occidentales pagan para la modernización de la antigua Alemania oriental, no habrá ninguna reducción fiscal palpable, tal y como la CDU había anunciado en su programa electoral. Otro punto común es promocionar la construcción de 1,5 millones de viviendas, sobre todo en los centros urbanos para frenar el drástico aumento de los alquileres.

La CDU/CSU ha podido imponer que en adelante Alemania acoja solamente entre 180.000 y 220.000 refugiados al año. Además, se limitará la acogida de familiares de refugiados a 1.000 cada mes. El SPD ha tenido que aceptar que de esta medida quedaran excluidos aquellos refugiados a los que aún no se les ha concedido el asilo.

De cara a la Unión Europa, los tres socios en potencia se han acercado un poco a las propuestas hechas por el presidente francés, Emmanuel Macron. Prometen que Alemania pagará más a Bruselas.

Evitar el fracaso

Que Merkel y Seehofer hayan hecho ciertas cesiones a Schulz se explica porque otro fracaso para formar una coalición les obligaría a gobernar en minoría o a que la canciller en funciones pierda tres votaciones en el Parlamento para que el presidente de la República convoque elecciones anticipadas.

De esta forma quedaría dañada tanto la imagen del jefe de Estado como la de Merkel. Además, otros comicios no cambiarían mucho el escenario parlamentario.

Además, la CDU y la CSU se hallan en un proceso de reorganización personal. El proyectado cambio generacional requiere que los futuros dirigentes adquieran, primero, experiencia siendo al menos secretarios de Estado. Eso obliga a estar en el poder y contar con un Ejecutivo más o menos estable. Este, a su vez, precisa un pacto de Gobierno que las bases del SPD tienen que aprobar.

EMPRESARIOS


El presidente del instituto económico Ifo, Clemens Fuest, criticó el preacuerdo. «El programa se centra en subir los gastos, ante todo en prestaciones sociales» dijo, y echó en falta la reducción de impuestos.

OPOSICIÓN


El FDP lo calificó como «un refrito de la vieja Gran Coalición». «¿Ni una palabra sobre el medio ambiente? ¿Protección del clima?», cuestionaron los Verdes. Die Linke no ve nada nuevo sobre el copago en sanidad.