2018/01/14

Nueve finales en alto

La 73ª edición de la ronda ciclista organizada por Unipublic tendrá una jornada por tierras vizcainas –la etapa decimoséptima, el día 12 de septiembre–, con final en el monte Oiz y doble paso por Bilbo.

Natxo MATXIN
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La contrarreloj individual de casi 33 kilómetros por tierras cántabras y la subida al Coll de la Gallina, ya en Andorra, ambas etapas en la última semana de recorrido, se postulan como momentos claves en la 73ª edición de la Vuelta, que fue presentada ayer en la localidad malagueña de Estepona. Al día siguiente de dicha prueba contra el conómetro, la ronda ciclista entrará en Euskal Herria, con una jornada que discurrirá por completo en Bizkaia.

Espectáculo y explosividad. Son las dos señas de identidad de un recorrido diseñado por los excorredores Fernando Escartín y Paco Giner, que tiene también un objetivo comercial: que la prueba no quede decidida a las primeras de cambio y mantener así enganchado al aficionado a la televisión. Para ello, la carrera contará con su tradicional dosis para escalado- res –dos etapas llanas con final en alto, cinco de alta montaña y seis de media montaña–, pero también dos para pelear contra el reloj y seis más para los especialistas en el sprint.

Como todos los años, los organizadores se han esmerado en incluir alicientes, con subidas inéditas que sirvan de estímulo para los seguidores del pedal. En esta ocasión, ese honor les corresponde al puerto granadino de Alfacar, al asturiano de Las Praeres y la subida vizcaina al Monte Oiz, apenas tres días antes del final de la Vuelta.

Esa jornada por tierras vascas se iniciará en Getxo, para discurrir posteriormente por Bilbo, subir La Arboleda y después pasar por Portugalete y Barakaldo, hasta un segundo paso por la capital vizcaina. Tras superar Derio, la carrera ascenderá Gaztelugatxe, atravesará Bermeo y Gernika, para volver a empinarse en dirección al Balcón de Bizkaia. El tramo final volverá a contener varias subidas: Lehoitz-Gane, Gontzegaraigane y la última en el Monte Oiz.

El director de la Vuelta, Javier Guillén, destacó que la ronda «irá de menos a más y será emocionante hasta el final» y confirmó la apuesta de la empresa organizadora «por un modelo que funciona, con un recorrido equilibrado que apuesta por la montaña y finales con alicientes, con novedades que ilusionan y que garantizan el espectáculo».

«Más dura de lo habitual»

En un análisis más puramente deportivo, el director de Movistar, Eusebio Unzué, apuntó que el recorrido «es más duro de lo habitual» y subrayó su «espectacularidad» por el gran número de finales en alto. «La Covatilla ya será importante, pero luego Lagos de Covadonga debe perfilar la general. Al día siguiente, la crono de 32 kilómetros será otro paso importante, aunque esta vez la prueba del reloj, con la montaña que hay, no será determinante», vaticinó.

Por su parte, Mikel Landa, uno de los líderes de dicho equipo, precisó que «el recorrido de la Vuelta me gusta, tiene un perfil adecuado para mí, con poca contrarreloj y muchos finales en alto. Será exigente desde el primer día». Además, resaltó que «la etapa del Monte Oiz será especial, como todas las que tienen lugar en Euskadi, además en una subida. También Covadonga y Andorra serán citas importantes».