La teoría del beso robado
Catherine Deneuve denomina «galantería» a ciertas formas de acoso en la calle y en el transporte público y defiende la libertad de los hombres para importunar a las mujeres. Convertir el acoso sexual en realidad legal supuso un gran paso para las mujeres y para la humanidad, como la odisea espacial. El derecho de pernada de los señores feudales, el manoseo, la palmadita y la incontinencia machista forman parte del repertorio de privilegios masculinos. Históricamente, estas prerrogativas forman parte de las condiciones de trabajo impuestas a las mujeres. En 1905, obreras de una fábrica de porcelana de Limoges hicieron una huelga para poner fin al derecho de los patrones a obtener gratificaciones sexuales de la parte de sus empleadas.
En “La Democracia en América”, Tocqueville analiza la igualdad de mujeres y hombres, preguntándose si las «atenciones lisonjeras y solícitas» suponen un desprecio a las mujeres. Alexis consideraba que en Francia existía una «especie de inmunidad particular».
El feminismo interroga sobre qué significa ser mujer bajo un régimen patriarcal. Cuestionando siempre: ¿Acaso pueden las mujeres callejear libremente, a cualquier hora del día y de la noche? ¿Existe la equivalente al «flâneur» baudeleriano? ¿Sorpresa deliciosa de los besos robados?

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