Saudade
Todos los amaneceres me despierta la melancolía con una pregunta amarga: «¿Qué hago yo en España?». Pienso en los patriotas encarcelados, en una ciudadanía asomada al vértigo de la justicia, en una razón hecha girones, en unos gobernantes doblemente armados… Sí ¿qué hago yo en España? ¿Vivir?; respiro ¿Pensar?; sueño ¿Esperar?; a qué…
Las opiniones son consideradas armas prohibidas por los que poseen armas bendecidas. El Cristo es paseado en día feriado como Cristo de la Buena Muerte. La cortesía es ofrecida con la bayoneta calada. Y los dirigentes de la nación se entretienen en hacer leyes tras hacer las cuentas reservadas. Yo voy encorvándome mientras una voz suave me dice desde la luz: «Animo, hijo, que ya estás llegando». Miró alrededor y recuerdo otros tiempos al parecer mejores que confundo en el logrado perfume del engaño. Tal vez sea simplemente saudade, ese recuerdo de lo desconocido. Veo pasar los vehículos policiales camino del Tribunal Supremo. Un peatón se acerca a mi oído y dice, simplemente: «Son los catalanes que se han levantado contra la Constitución» ¿Levantado? ¿Han matado, han destruido, han amenazado gravemente? El peatón asegura que se trata de traidores y al pasar la furgoneta de los vigilantes de la playa, grita: ¡Viva el rey!
Moreno y Lisci, dos trayectorias de menos a más en Osasuna

«Elektronika zuzenean eskaintzeko aukera izango dugu orain»

«Gizarte aldaketa handi bat» eskatu du euskararen komunitateak

ASKE TOMA EL TESTIGO DEL HATORTXU EN ATARRABIA
