La Mesa consultará el cambio en la portavocía de Podemos
La Mesa del Parlamento debatirá hoy si se aceptan los cambios en las portavocías del grupo de Podemos a petición de cuatro de los siete integrantes del grupo, que se han desmarcado de la dirección del partido que lidera, desde mayo pasado, Eduardo Santos.
La surrealista situación que vive Podemos en Nafarroa entrará hoy, previsiblemente, en un impasse. Aunque esto necesariamente no tiene por qué traducirse en tranquilidad vista la deriva autodestructiva de la formación. La Mesa deberá valorar hoy si valida los cambios en las portavocías del grupo parlamentario para entregarlas al bando rebelde de Laura Pérez, que fue la cabeza de lista en 2015 y que perdió hace menos de un año la secretaría general en favor de Eduardo Santos.
Tras la victoria de Santos en mayo, hubo cambios en las portavocías del grupo. Mikel Buil apeó del atril a Pérez y, como segunda voz, se quedó Tere Sáez. Ahora, los cuatro parlamentarios rebeldes quieren hacer valer su mayoría dentro del grupo y desbancar a Buil y Sáez para restituir como portavoz a la antigua líder y a Carlos Couso.
En principio, las normas avalan la intención de los lauristas. No obstante, Santos ha apelado públicamente a los integrantes de la Mesa para que bloqueen los cambios, apelando a que vulnerarían el reglamento interno de su grupo. Según ha podido saber este periódico, la apuesta de los miembros de la Mesa será dejarlo todo en manos de los servicios jurídicos para no entrometerse en las cuitas internas. El veredicto de los servicios jurídicos tardará, pero a día de hoy resulta muy complicado precisar cuánto tiempo.
Este lapso puede dar cierto margen para un entendimiento, pero ayer la guerra seguía siendo encarnizada. Santos concedió entrevistas a dos periódicos en las que aseguraba que el cambio en las portavocías suponía «un golpe palaciego». Afirmaba también que los cuatro parlamentarios rebeldes –Pérez, Couso, Rubén Velasco y Fanny Carrillo– «secuestran la voluntad del partido». Incluso entraba ya a detalles chuscos sobre cuánto aporta Pérez de su sueldo a la formación.
En el origen de la polémica está la decisión de suspender a Pérez por vulnerar la ética del partido, cuestión que debe valorar todavía el Comité de Garantías. Por lo que ha trascendido, las supuestas vulneraciones éticas de Pérez no parecían justificar su expulsión. Sin embargo, este proceso se queda viejo ya. La decisión de tumbar al portavoz parlamentario escogido por la Ejecutiva y romper públicamente con la dirección del partido justifica sobradamente que echen a los cuatro.
En la carambola, el asiento que tiembla es el de la presidenta del Parlamento, que pertenece a la corriente de Santos. De fragmentarse Podemos en dos grupos diferenciados y quedarse ella como no adscrita, Ainhoa Aznárez podría perder la Presidencia de forma automática. Por tanto, está claro que ambos bandos de Podemos tienen mucho que perder y que lo sensato será hablar. De momento, parece que tendrán un impasse.

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