«Entrar con todo»
La investigación periodística llega hasta las cloacas del Estado. La Justicia, no siempre. Lo corroboran los papeles del Pentágono o las conversaciones transcritas de mandos policiales que participaron en la masacre de Gasteiz. Por la prensa sabemos que Iñigo Cabacas murió por el impacto de una pelota lanzada por la Ertzaintza. Es la transcripción de unas conversaciones la permite identificar al responsable del operativo que participó en la carga.
A Ugarteko le asiste el derecho a demandar protegido bajo el paraguas del binario y simplista derecho al honor y a la intimidad versus derecho a la información. A mí, el de interrogarme sobre lo que persigue: ¿Condenar una información, su autoría o a las lectoras? Porque, en definitiva, ¿a quién pertenece la información?
La labor periodística no consiste en legitimar mediáticamente una carga policial, a sabiendas de que la versión policial goza siempre de presunción de veracidad, sino en investigar, reunir pruebas y sacarlas a la luz.
Decía Bagdikian que, cuando leamos un periódico, no nos preguntemos sobre las noticias que vamos a encontrar, sino sobre las que faltan. La información publicada por GARA ofrece respuestas necesarias para que la familia de Iñigo no tenga que recorrer el laberinto de la impunidad. Y es de interés público.

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