2018/02/10

Irregularidad que obliga a volver a ganar fuera de casa

Clerc y Borja Lasso serían las dos novedades del once respecto al que empató frente al Rayo.

Natxo MATXIN
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Osasuna visita el estadio de los Juegos del Mediterráneo en ese mar de indefinición en cuanto a juego y resultados que le ha llevado a entrar y salir de la zona del play-off de ascenso. Después de dejar escapar puntos de El Sadar por enésima vez, los pupilos de Diego Martínez vuelven a estar urgidos por ganar fuera de casa, pese a que ese mensaje de obligatoriedad haya sido matizado en los últimos días por los responsables técnicos.

Lo cierto es que, independientemente de dichas opiniones, la escuadra navarra está forzada a a sumar de tres en tres si quiere recuperar el tiempo perdido y volver a meterse con garantías en el grupo cabecero. El ansiado segundo puesto está ahora mismo a cinco puntos y el sexto, a solo dos, distancia que parece factible enjugar, sobre todo teniendo en cuenta que hay varios duelos directos por esos puestos de privilegio.

Dos pueden ser los cambios que aplique en el once el preparador navarro para asaltar el escenario almeriense, con el regreso de Clerc tras cumplir su partido de sanción frente al Rayo y la vuelta al equipo titular de Borja Lasso en un partido que se atiene más a sus características. Los damnificados serían Coris y Torres. Ambas variaciones confirmarían lo visto entre semana, aunque no se puede descartar que también se incluya alguna novedad de última hora, pues ya dispone de Rober Ibáñez, cuya entrada de inicio podría incluso hacer varias el dibujo de los últimos envites.

Un tercio de triunfos

Osasuna ha ganado –nunca se ha producido un empate– en un tercio de las ocasiones que ha rendido visita al Estadio de los Juegos del Mediterráneo, dos de ellas de manera reciente. Lo hizo 1-3 en la ida de los dieciseisavos coperos de la 2011-12 y en la jornada trigesimosegunda de la 2013-14, venciendo por 1-2. Más alejado en el tiempo fue el triunfo de la 96-97 (0-3), con goles de Asier, Gane y Josemi.

Desde que Lucas Alcaraz se hiciese con el mando del Almería –Ramis comenzó en el banquillo, pero fue destituido tras la jornada decimocuarta–, el cuadro andaluz ha mejorado notablemente su rendimiento, con solo tres derrotas en los últimos diez compromisos que ha disputado. De hecho, desde mediados de noviembre, fecha en la que el preparador granadino aterrizó en el vestuario, los anfitriones todavía no han perdido ante su público, lo que hace más difícil todavía la empresa para un equipo rojillo que mejora sus prestaciones lejos de Iruñea.

Crecimiento sí, precipicio no

«No podemos generar cada partido como si fuese un precipicio, sino como una posibilidad de crecimiento. No hay que magnificar lo positivo, ni lo negativo. Ahora hay que tener la capacidad de resistir y capear la adversidad para mejorarnos», aseguró Diego Martínez en la previa del partido contra el Almería.

El técnico gallego reconoció que «nos gustaría tener más regularidad», pero a su juicio lo verdaderamente importante en estos momentos es «llegar bien colocados al último tramo de la liga y pegar el zarpazo cuando hay que hacerlo, que es en junio. Pase lo que pase, en Almería no habrá nada definido», contrapuso.

Respecto al encuentro que les espera hoy en tierras andaluzas, el preparador rojillo vaticinó un encuentro «cerrado», ante un adversario que «te hace partidos incómodos y no es fácil jugarle». «El Almería está en su momento de mayor confianza y tiene buenos números como local», advirtió. N.M.