2018/02/14

Raimundo Fitero
Alexitimia

Buscando otro concepto, otra palabra, me encuentro de frente con esta preciosidad: alexitimia, que es como llaman los especialistas a no sentir emociones de ningún tipo.

Algunos lo consideran una suerte de daltonismo emocional. Que llevado a un extremo social, sería mantenerse en una suerte de autismo político en donde todo funcionara de manera perversamente modelada por ritmos y reacciones codificadas por el poder, donde solamente prevalecieran los resultados de las encuestas, el índice de precios al consumo y la tolerancia a las imbecilidades de algunos comunicadores del pesebre.

Con otros nombres, quizás sin saber que existe este concepto médico, las grandes corporaciones, los partidos políticos, los medios de comunicación de masas, las televisiones y algunos entrenadores de fútbol, buscan producir esta alexitimia de manera crónica. Un manto de piedras calinas que van ocultando los pasajes más tétricos. La tortura, sin ir más lejos. Ha tenido que ser un tribunal europeo el que reconozca que miembros de la Guardia Civil torturaron a Portu y Sarasola y condena al Estado español por ello a una indemnización. Fue tras lo de la T-4. ¿Quién gobernaba?

No sentir nada por la reiterada tortura que se sigue produciendo en las oscuridades de cuartelillos y comisarías, es ser cómplice. Los jueces, médicos forenses, fiscales y demás cadena de guardia del orden y los derechos que no detectan lo evidente deberían ser condenados. Pienso en el juez prevaricador que escribe libros y da lecciones de democracia, ¿cuántas torturas consintió de manera rutinaria? Ver cómo se condena por herir sentimientos religiosos, católicos naturalmente, en este siglo, no se cura con laxatin ni con peregrinaciones. Es un mal medieval. Consentir la política fronteriza de Zoido no es alexitimia, es algo peor.