2018/02/14

IKER AGINAGA Y MIKEL BECERRA
VOCALISTA Y GUITARRA DE REVOLTA PERMANENT

Del ambiente hip hop de Barakaldo nace Herri Oihua. En paralelo surge años después Revolta Permanent, quien finalmente sintetiza lo mejor de ambos proyectos. «Ultravioleta» es su tenso, dinámico y exigente tercer disco, que presenta mañana en Kafe Antzokia de Bilbo. 21.30.

«Es posible evolucionar, pero tampoco queremos perder la esencia inicial»
Pablo CABEZA|BILBO
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Herri Oihua fue un grupo formado en Barakaldo en 2011. Llamaba la atención por la fuerza de su propuesta y la juventud de sus componentes. Sobre 2013 comienza el solapamiento con Revolta Permanent, un proyecto no muy alejado de Herri Oihua, pero con la suficiente personalidad y ruptura como para terminar siendo la apuesta principal de Iker Aginaga, Iker Villa y Mikel Becerra, dos voces y una guitarra. El 21 de marzo de 2017 Herri Oihua se despedía con un sentido comunicado: «Han pasado 6 años desde que comenzamos esta aventura, pero a día de hoy, no nos vemos capacitados para llevar este proyecto con la fuerza, el tiempo y las ganas que se merece. Por lo tanto, hemos tomado esta difícil decisión (...). A vosotros: muchísimas gracias, de corazón(...)».

Revolta Permanent comparte a los dos Iker y a Mikel Becerra. Es la apuesta final. Un recorrido con más puntos de vista, más dúctil y más musical. No obstante, cualquier pretensión de comparación es inadecuada.

La banda, como Herri Oihua, graba en Gaua, con un equipo excepcional y con Asier Zubelzu al frente junto a Aitor Abio, quien trabaja las bases sobre las que RP debe expandir su apuesta. La conexión es tan fuerte que no hay edad que enfrente la juventud veinteañera (20-21) de los Iker y Mikel con la veteranía de Aitor Abio (PILT, Matxura), que pasa a ser un Revolta Permanet de forma natural. “Genesis” (2014) y “Kimera” (2016) son dos propuestas sorprendentes y la chispa que lleva a RP a tocar con éxito por el Estado. El idioma no es problema ante la energía y el talento: sus oyentes quedan cautivos. Y algunos más, que ya tienen fecha para “Los conciertos de Radio 3”

Hace unos días se publicaba “Ultravioleta”, de nuevo grabado en Gaua con extremo cuidado y dedicación. En Gaua, en realidad, no se sabe trabajar de otra manera. Así que tras una intensa labor surgen ocho canciones. A Jon Asier Zubelzu (músico e ingeniero de sonido de fino oído y férreo tesón), se le ocurre que las mezclen ocho productores del Estado de contrastada valía. Se va desde Marc Parrot a Pacoloco. Lo curioso es que, y a pesar de lo solicitados que están los elegidos, de no conocer el euskara, y de no ser especialistas en hip hop, todos digan que sí tras la escucha del tema asignado. En poco tiempo devuelven cada canción trabajada según su carácter y personalidad musical.

El “experimento” podría haber sido una tragedia, pero si se parte de una buena base, la “manipulación” va a ser menos complicada y más agradecida. El resultado de esta locura controlada es el atmósférico “Ultravioleta”, que por tener tiene hasta una portada impecable y un trabajo de diseño de cuadernillo estilizado y estético de Daniel Hernández “Lobotipo”, un ilustrador de Barakaldo con el suficiente talento para llamarle artista sin paliativos.

“Eskorpio” es una brutalidad ordenada con fuerza controlada para conseguir el impacto en plena neuronas. “Ez izan” sorprende por el aporte melódico y su capacidad, sin despersonalización, para incitar al baile. Sin duda, un aporte innovador en esta línea extrovertida y de poderosos estribillos. “Azido” lo toma el sonido rudo y cortante de la guitarra. Es tensa, ritmo rompiendo los tendones y un aire industrial que es también el color de muchas de las canciones de “Ultravioleta”. Algo parecido sucede en “Izotz beltza”. Las tres primeras canciones son horizontes posibles del sonido RP, el resto fluyen tomando alguno de estos hilos. “k 1080” vuela con su guitarra, se enfrentan las voces, como en otros pasajes: ira y templanza buscando un estribillo eterno, como sucede en “Nightcall”, donde domina el frío agitado y la melodía quedona.

En “Ultravioleta” el trabajo de teclados y sintes es extraordinario, cosas del gran Aitor Abio. Sin embargo, los jóvenes no se desperdigan de la guía aun con su capacidad para descubrirse, viajar más allá de lo conocido, doblar estribillos, jugar con las voces. Redimensionar el rap. “Ultramorea” cierra in-quieta y sugerente con luces de lectura.

El disco está dedicado a la memoria de Mariano Villa, aita de Iker, que siempre se identificó con las inquietudes de su hijo desde que este tenía catorce años y ya empezaba a rapear. Fallecía prematuramente en julio del pasado año. Era, además, otro más de la familia Gaua. El aplomo con el que llevó Iker esta injerencia del destino antes de tiempo fue admirable.

Mañana Kafe Antzokia de Bilbo les espera a partir de las 21.30. Tres discos compitiendo por un repertorio. Dura batalla.

De Herri Oihua a Revolta Permanent. No sería fácil.

Era una situación compleja, sí. En uno echabas de menos cosas del otro y viceversa. Herri Oihua es nuestro bebé, el que nos hizo conocernos, conocer Gaua, dar conciertos, grabar discos… Sin Herri Oihua ni existiría Revolta Permanent tal y como lo conocemos ahora ni sabríamos desenvolvernos en un escenario como lo hacemos ahora.

Se iniciaron en la música activa con 15/16 años, inhabitual en Euskal Herria y han vivido la escena con una intensidad que pocos músicos veteranos alcanzan. Y han grabado un disco por año entre las dos formaciones. Sorprendente.

Hemos ido descubriendo cosas de este mundo, unas mejores que otras y hay cosas que sorprenden, obviamente. De todas formas, estamos contentos, hemos conocido gente y vivido experiencias preciosas que no cambiaríamos por nada. Sí, hemos sido una banda muy activa en creación. No nos gusta parar y no vemos motivo alguno para hacerlo, siempre salen ideas nuevas, Aitor es una auténtica apisonadora creativa. Además siempre lo hemos visto como algo positivo. Sin duda Gaua es el lugar perfecto para ello, se respira música en cada rincón, tanto Asier como Aitor son de esos músicos de nacimiento. Su apoyo es continuo e incondicional y nos da mucha confianza para cada paso que damos.

¿En Gaua se vive la música de forma especial a pesar de que Asier pueda ser algo «tozudo»?

Gaua es pura música y Asier también. Su tozudez casi siempre es una bendición, nunca te deja rendirte. Nunca es suficiente y siempre te pide un poquito más; o sea, el 200%.

Tres discos de arduo trabajo, ¿cada uno ha tenido un planteamiento, una especie de ahora más que ha habido que acometer con vértigo o sin él?

Siempre un poco más. Esperamos no perder esas ganas de mejorar nunca. Es posible evolucionar de continuo, mejorar, darle más vueltas a todo. No obstante, tampoco queremos perder la esencia inicial y creemos que se mantiene todo lo que define a Revolta Permanent.

¿Cómo surge la unión con Abio, de qué forma...? ¿Conocían su trabajo con PILT, con Matxura...?

Aitor era y es una referencia para nosotros tres. Cuando entramos en Gaua con Herri Oihua, Aitor se interesó por nuestro trabajo previo cuando Revolta Permanent éramos sólo Iker Villa e Iker Aginaga con Mikel detrás lanzándonos las bases. Nos aconsejó mucho a la hora de rapear en Herri Oihua y produjo “Ez”. Fíjate si conocíamos su trabajo que incluso montamos una versión de “Planeta terrorista”, de Matxura, y la tocamos durante mucho tiempo, nos encantaba. En este nuevo Revolta Permanent se metió poco a poco. En un principio la idea era que él nos hiciera las bases, para lo cual se ofreció, pero nos sorprendió al ver que para el primer ensayo ya tenía cosas creadas para esta nueva etapa. Íbamos a defenderlas Mikel y los dos Iker en directo, pero ensayo a ensayo, a Aitor cada vez le gusta más el rumbo que tomaba el proyecto, hasta el punto en el que se plantea meterse en un escenario con tres chavalillos que no llegan ni a 20 años. Y hasta hoy.

Cuándo surgen los primeros trabajos de «Ultravioleta», ¿les motivan los primeros días?, ¿cómo van quedando las tomas?

La motivación era máxima ya en un principio y cuando van saliendo bases, vas creando voces, giros, letras y guitarras. Cada vez un poquito más motivados. Sinceramente, nos ha gustado muchísimo el resultado, estamos muy orgullosos del resultado global.

¿Qué pensaron al principio de la idea de Jon Asier de que les mezclaran ocho extraños? ¿Majarada?

Nos acojonamos, para qué mentir, pero Asier siempre tiene ese punto de locura en su día a día… Son gente muy grande. Después del susto inicial se empezó a currar que es lo que nos gusta y todo ha ido de maravilla. Todos dijeron que sí desde el primer momento. Ver que esos nombres se iban sumando al proyecto nos dio vértigo, pero a la vez, muchas ganas de darlo todo para hacer el disco de nuestras vidas. En cuanto al acabado de cada tema, no tenemos ningún pero. Decidimos desde el principio que no les haríamos ninguna corrección y que tendrían “carta blanca” para hacer lo que quisieran Y fue un acierto. Todos supieron “leer” los temas a la perfección, entender lo que precisa cada tema, qué resaltar. Son productores, pero también músicos. Al querer formar parte de este proyecto, cada uno se convertía en el quinto miembro de Revolta Permanent en cada tema.

Han añadido mucha melodía a las bases de Aitor. Las máquinas trabajando detrás, uno de ustedes melodiando y el otro rapeando más duro.

En este disco hemos querido tocar registros que nunca antes habíamos tenido. Aunque sigue estando presente el sello RP, nos hemos adentrado en mundos en los que nunca habíamos estado. Esto ha logrado que muchos temas de este disco sean los mejores de nuestra corta carrera. Por ejemplo, el metal-industrial siempre ha estado presente en RP, pero nunca tan fuertemente como en “Azido”, y siempre hemos tenido temas bailables en nuestros discos, pero ninguno tan bueno como “Ez izan”, en la que esta vez hemos querido experimentar más con las voces y darle ese toque de agresividad y melodía a la vez. Pero todo es Revolta Permanent.

Se percibe un toque industrial que, no obstante, ya se mostraba en el espléndido «Kimera», tan amable o duro en piezas como «Hide», un hit, o «Bihotzean». O en «Genesis», con parecidos parámetros a «Kimera» en «Revolta» o «Zer egin».

Siempre hemos sido bastante eclécticos y nos gusta serlo. No son discos de rock, ni de hip-hop, ni de metal, ni de electrónica. Son todo eso y más. Pero creemos que no pierde sentido, que hay un hilo al que atenerse y tiene continuidad.

Dani Hernández es arte. Conocíamos su obra y fue el primer y último nombre que pensamos. La confianza en él es ciega. Ve en el disco lo que no percibimos nosotros: y lo convierte en dibujos, líneas y colores...
Es el disco más personal en cuanto a letras. Hemos dejado a un lado el ‘nosotros’ y nos hemos mirado dentro, muy dentro. En el papel hemos echado toda la oscuridad que hemos acumulado estos últimos años.