La huelga en la OTA de Bilbo acaba tras una ajustada votación en la asamblea
El preacuerdo alcanzado el lunes fue ratificado ayer con 50 votos a favor, 38 en contra y 5 abstenciones. Sindicatos reconocen que se han fijado duras condiciones y una congelación salarial. Los despedidos serán readmitidos pero suspendidos de empleo y sueldo dos meses.

La huelga de la OTA en Bilbo, iniciada el pasado 2 de enero, quedó desconvocada ayer tras una tensa asamblea de los trabajadores, que, por mayoría aunque con bastante división, respaldaron el preacuerdo alcanzado el lunes entre la compañía adjudicataria, la UTE Eysa-Cycasa, y el comité de empresa.
Con un resultado de 50 votos a favor del preacuerdo frente a 38 en contra y 5 abstenciones, los trabajadores que prestan el servicio finalizan una movilización que se ha prolongado durante casi un mes y medio y ha causado una pérdida de ingresos al Ayuntamiento de Bilbo de más de un millón de euros, según estima el comité.
En declaraciones a Efe, el presidente del comité, Javier Escobar, de ELA, consideró que «el resultado [de la asamblea] ha sido un poco ajustado». Admitió también que la representación sindical se ha dejado cosas «en el tintero».
En una nota posterior, el sindicato ELA manifestó que considera «inaceptable» el planteamiento de la empresa y culpó de lo sucedido en la OTA al Consistorio bilbaino.
Condiciones duras de lograr
El acuerdo contempla la readmisión de los siete trabajadores despedidos en diciembre, aunque con una sanción de dos meses de empleo y sueldo contabilizados desde el día efectivo del despido, así como el «blindaje» del convenio suscrito en 2010 hasta diciembre 2020. Introduce, además, dos cláusulas que aseguran la ultractividad del convenio hasta que no se suscriba otro que lo sustituya y que solo podrá dejar de aplicarse en caso de que haya acuerdo entre dirección y sindicatos.
En materia de incrementos salariales, se establece una paga anual de cuantía igual al IPC del salario, pero condicionada al cumplimiento de unos criterios de prestación del servicio de vigilancia de la OTA incluidos en el pliego de condiciones del Ayuntamiento de Bilbo, cuyo incumplimiento implicaría congelación salarial.
Escobar reconoció que son condiciones «duras de conseguir», que pueden no lograrse, e insto al Gobierno Aburto a cambiarlas en futuras licitaciones.
LAB fue crítica con lo firmado y se situó fuera del preacuerdo porque la readmisión tenía condiciones y porque no se blindan los derechos laborales. Por ejemplo, se pierden casi 40 horas de las cerca de las 74 de media que tienen al año por tiempo de vestuario diario y se acepta una congelación salarial de nueve años. La votación entre los trabajadores de LAB sobre el preacuerdo fue la siguiente: el 57% de votos fue a favor y el 43% en contra.

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