Protesta de Greenpeace ante un nuevo envío de armas desde el puerto de Bilbo
Activistas de Greenpeace se colgaron ayer de los amarres del barco Barhi Tabuk para denunciar el «envío de armamento con destino a los países de la coalición liderada por Arabia Saudí en la guerra de Yemen».

Un grupo de activistas de Greenpeace logró encaramarse ayer a los amarres del buque Barhi Tabuk para denunciar «el envío de armamento con destino a los países de la coalición liderada por Arabia Saudí en la guerra de Yemen», ya que existen indicios de que esas armas «pueden ser usadas contra la población civil en la cruenta guerra de Yemen».
Los activistas lograron aproximarse al barco de la naviera saudí Barhi en zodiacs. Cuatro de ellos consiguieron encaramarse a los amarres, mientras otros lo hicieron a las defensas que separan el barco del muelle, mostrando carteles con el mensaje en euskara, inglés y castellano “Armas Marca España para matar civiles”.
Sara del Río, responsable de la campaña de Desarme de Greenpeace, explicó que el Gobierno español «está permitiendo el envío de armas a varios países que están participando en la guerra de Yemen y masacrando población civil». La organización recordó al respecto que como consecuencia de los ataques de ambas partes del conflicto se han contabilizado hasta finales de 2017, 9.245 civiles muertos y 52.807 personas heridas». Apuntó, asimismo, que «a pesar de esta situación» y de que el Estado español «no cuenta con mecanismos para verificar el uso que se hace del armamento que exporta», entre 2014 y 2016 se envió a países de la coalición liderada por Arabia Saudí armamento por valor de más de 995 millones de euros.
El Gobierno español «no puede verificar el uso final de esas armas. Estas premisas hacen esas autorizaciones ilegales y tienen que denegarse inmediatamente», declaró Del Río. Desde Greenpeace indicaron que la Le y de Secretos Oficiales, «cuya reforma en el Congreso mantienen bloqueada el PP y Ciudadanos, esta sirviendo de escudo para impedir que tanto la ciudadanía como el poder legislativo accedan a la información para verificar si se están cumpliendo los principios que establece la ley o que el Gobierno rinda cuentas».
El Puerto «no entra ni sale»
Por su parte, el presidente del puerto de Bilbo, Asier Atutxa, afirmó tras la protesta de Greenpeace que el Puerto «no entra ni sale» en las mercancías que se importan y exportan y sin otras las instituciones que «tienen que velar para asegurarse de que esas mercancías cumplen los requisitos legales que tienen que cumplir».
«En el puerto se estiba y se desestiba, a partir de ahí qué va dentro de un contenedor, no tengo ni idea», indicó el máximo responsable de la Autoridad Portuaria. «Entiendo que si se están estibando armas será el Congreso de los Diputados el que velará por que eso se hace de forma legal», afirmó.

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