Carlos LÓPEZ (EFE)
DONOSTIA

Pastores vascos, los grandes olvidados del Oeste americano

A pesar de tener una presencia relativamente importante en las grandes praderas de Estados Unidos, la figura de los pastores vascos tan sólo tuvo reflejo en unos pocas teleseries y películas del oeste.

Cowboys, pieles rojas, sheriffs y forajidos contribuyeron a forjar una leyenda del salvaje oeste americano, marcada a fuego en el imaginario colectivo de varias generaciones por las películas de Hollywood y unas novelas del Far West, de las que los pastores vascos fueron los grandes olvidados.

A pesar de contar con una presencia relativamente importante en las grandes praderas norteamericanas, la figura del basque sheepherder tan sólo tuvo reflejo en unos pocas teleseries y películas del oeste, la más conocida de las cuales, “El desfiladero de la muerte” de Russell Rouse, hizo un retrato completamente idealizado y hasta cómico de sus costumbres, alejado de las durísimas condiciones de trabajo que en realidad vivieron.

Aunque no hay estudios concretos, se estima que entre mediados del siglo XIX y gran parte del XX, miles de personas procedentes de Euskal Herria, hombres en su mayoría, llegaron a las grandes praderas para dedicarse al pastoreo.

Según explica a Efe Iker Saitua, investigador postdoctoral de la Universidad de California y de la UPV-EHU, se trató de una mano de obra que comenzó a emigrar debido a las Guerras Carlistas y a los cambios socioestructurales que se produjeron en aquella época.

Muchos de ellos se trasladaron en un primer momento a países de Latinoamérica para acudir después –influenciados por la “fiebre del oro”– a los Estados Unidos, donde se establecieron en lugares como Nevada, Idaho, Wyoming y Utah para trabajar en la ganadería, un negocio que resultaba boyante porque las poblaciones en creciente desarrollo necesitaban alimentos.

Allí, relata Saitua, se encontraron con una sociedad «de frontera», muy masculinizada que se desarrolló en un contexto de gran violencia. Se producían conflictos constantes, por todos conocidos a través de los western. Las trifulcas entre ganaderos por el uso de los pastos de las tierras públicas fueron relativamente habituales, con una competencia especialmente enconada entre vaqueros, todo un icono del lejano oeste, y ovejeros, muchos de ellos de origen vasco.