2018/03/07

Un tercio no llega a 1.033 euros, umbral de pobreza para Elkartzen

Un tercio de la población vasca «sobrevive» por debajo del umbral de la pobreza, que Elkartzen fija este año en 1.033,44 euros. El movimiento por los derechos sociales reivindica una prestación o salario superior a eso.

Agustín GOIKOETXEA|BILBO
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El movimiento por los derechos sociales Elkartzen vuelve un año más a insistir en la importancia de determinar el umbral de la pobreza en Euskal Herria, al considerar que es un «instrumento eficaz» para reducir las desigualdades. Aunque son conscientes de las limitaciones que presenta el Producto Interior Bruto (PIB) a la hora de contabilizar la riqueza generada, emplean ese índice para fijarlo, a pesar de que reconocen que a ese cálculo escapan el fraude fisval, la economía sumergida y el trabajo reproductivo.

Elkartzen defiende que ninguna prestación debería ser inferior al 37,5% del PIB per cápita, donde se establece el umbral de pobreza. De este modo, lo sitúa para Hego Euskal Herria en 12.401,39 euros, lo que significa 1.033,44 euros al mes, por lo que reivindica unas prestaciones o salario social por encima de esa cifra para poder desarrollar un proyecto de vida digno.

En esa reflexión que efectúan, proponen que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) «nunca» sea inferior al 50% del PIB, al constatar que el vigente está creando «trabajadores pobres». En base a los criterios que defienden, el SMI en el sur del país, y por ende la pensión mínima, debería situarse en los 1.377,93 euros mensuales, frente a los 735,9 euros decretados por el Gobierno español, poco más de la mitad.

La situación –según la metodología propuesta por Elkartzen– es que el SMI, como muchos otros salarios, diferentes prestaciones sociales, la Renta de Garantía de Ingresos, la Renta de Inserción Social, así como muchas pensiones, especialmente las no contributivas y las de viudedad, se sitúan en la actualidad por debajo de ese umbral de pobreza. Son miles las personas que malviven con esos mínimo ingresos.

En base a esos criterios, un tercio de la población de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa «sobrevive» con bastante menos de los 1.033,44 euros. Ante esa realidad, el movimiento por los derechos sociales plantea rebelarse contra la precariedad y reivindicar cambios radicales en el sistema.

«Ante el expolio masivo de lo público para privatizarlo, ante el supuesto Estado de Bienestar que no es más que de malestar, ante el miedo y el desamparo, ante esta guerra soterrada que están librando contra la inmensa mayoría de la población, urge oner límite a la pobreza», remarcan.

Elkartzen no pasa por alto la gran movilización de los últimos meses de las personas mayores en Hego Euskal Herria, agitadas por el mísero incremento del 0,25% en sus pensiones. Esos acontecimientos les reafirman en pensar que el establecimiento de un sistema objetivo de contabilidad en los porcentajes de percepción es «imprescindible para poder hacer frente a la mal llamada brecha salarial, al abandono que están sufriendo las personas pensionistas y a la precariedad».

GÉNERO


El movimiento por los derechos sociales aboga por acabar con los regímenes especiales de la seguridad social que discriminan en virtud del género de la persona afectada. Propone un único régimen general que asegure «una dignidad mínima a toda persona».