Pablo CABEZA
BILBO
Elkarrizketa
MIKEL GOROSABEL
MÚSICO

«Es un disco conceptual tanto por las melodías como por las letras»

A casi treinta años de la creación de EH Sukarra, su líder Mikel Gorosabel escribe en solitario «Barne basoan barna», disco con temas de ritmos medios que tanto se aproximan al rock como a la canción atmosférica de baile, pero partiendo de una base pop. Son inspìradas composiciones surgidas en un corto periodo de tiempo y que el autor no ha querido dejarlas envejecer.

Comienza Gorosabel el disco en acústico con una agradable canción que traslada al oyente hacia el mar Mediterráneo. “Galde” es pegadiza y sencilla. El siguiente corte es uno de los escasos temas de aire rockero directo, guitarras distorsionadas y un tono que parece que el disco pueda girar a ser una proyección de EH Sukarra. Podría ser un tema de cualquier disco del grupo de Eibar, pero pronto llega “Datorrela txamana” para sugerirnos que se inicia otra etapa más dentro del disco, un bloque donde el pop y la canción “bailable” va tomando los dígitos. Comienza el apoyo con teclados, sintes y secuenciadores. Ambientes volátiles, en ocasiones íntimos, a veces extrovertidos. “Datorrela txamana” es, de hecho, una excelente canción para evadirse entre lo sintético y alguna guitarra distorsionada.

”Barne basoan barna” parte del pop tendiendo lazos al rock. Las melodías son claras y hay diversos teclados, Gorosabel es guitarrista por lo que en muchas canciones un riff o un detalle desde las seis cuerdas, duras o estilizadas, se posiciona en el núcleo. Es el caso de “Hautsiezinak”. Y no lo es en “Eguneroko ohikeriak”, donde los sintetizadores son protagonistas en busca de sombras y formas cósmicas, ensoñadoras, como vuelve a ocurrir en “Eguneroko ohikeriak”, donde el piano de Gorosabel tiñe el corte.

”Barne basoan barna” gira proponiendo diversidad. Puede desconcertar en una primera escucha, pero no cuesta enlazar patrones y una lógica estilística sin duda reforzada por la voz de Gorosabel y antecedentes en el tiempo donde guitarra y teclados ya se fundían. En realidad, da igual si es más o menos pop, cuentan las composiciones de valor, y las hay. “Ispiluaren bi aldeak” ofrece un delicado peso de guitarra eléctrica y “Ohean infernura begira” (uno de los potenciales singles) regresa a lo celeste y circular: ritmo de pista, arreglos soñadores y el todo directo a la mente y cuerpo.

“Mataza” se suma al debut con la guitarra eléctrica sonando delicada y sutil. Más agitada se muestra “Andabidea”, otra de las canciones hit por ritmo y estribillo. La despedida del disco retoma el aire “mecánico”; onda trip-hop con una composición delicada, absorbente y quebradiza: “Ogi-ezten” es silenciosa y destacable.

Las letras son de once escritores a quienes se les ha pedido que hablen del miedo, de sus miedos: Gotzon Barandiaran, Lutxo Egia, Harkaitz Cano, Leire Bilbao, Asier Osinalde, Bañat Sarasola, Oier Guillan, Mikel Soto, Jasone Osoro, Igor Estankona e Irati Jimenez.

”Barne basoan barna” es, en consecuencia, un disco de textos emocionales, en ocasiones crudos, tensos, y buenas composiciones entre calambres de rock y variados reposos pop. Un excelente ejercicio de estilo.

¿Qué necesidad le ha llevado a grabar su primer disco en solitario? ¿Cómo canaliza sus creaciones?

La razón principal para escribir “Barne basoan barna” ha sido liberarme de las canciones que había creado en un tiempo relativamente corto en el cual he estado componiendo con bastante fluidez. Cuando edito un disco, me olvido de él y empiezo a crear nuevas canciones. En el caso de este último disco, para cuando me he dado cuenta, tenía 11 temas acabados. Cuando estoy componiendo, suelo escuchar mucho lo que voy creando e intento hacer la selección más objetiva, desde mi punto de vista, de los bocetos que voy haciendo y de los cuales he deshecho diversas ideas.

La fórmula elegida para materializarlo ha sido contar con micromecenazgos, ¿demasiado personal como para interesar a discográficas?

He dado varias vueltas, pero al final he decidido editarlo yo mismo con mi sello Barne Records y con la ayuda del crowdfunding que he realizado en la plataforma Beloud.

Son canciones que se alejan, pero sin extraviarse, del estilo de EH Sukarra. ¿Son composiciones que a lo largo del tiempo van quedándose orilladas a la espera de una mano amiga?

La razón principal de haberme lanzado con este trabajo es precisamente lo contrario, ya que no quería dejar guardada ninguna canción o, como tú apuntas, que quedara “orillada”. Para mí es importante mostrar al público mis grabaciones, luego, a no ser que las escuche en algún lugar, nunca las vuelvo a escuchar.

¿No está grabado en su entorno próximo, desde hace unos años reside en un pequeño pueblo de Araba, sino en Bilbo. ¿Cómo surge la conexión?

Lo he grabado con la ayuda de Sabin Kareaga técnico de directo de EH Sukarra. Grabamos las baterías y algunas tomas en uno de los locales para ensayo de Bilborock y las mezclas las hemos realizado en su casa.

Cada canción es de un letrista diferente; la idea parte de Asier Serrano: hablar de los miedos y que cada uno de los letristas los trate como desee. ¿Implicó, de paso, un orden de canciones, ajustarse a métricas...?

Ha sido fácil encajar los textos en las melodías. Yo les envíe las métricas y los escritores no han tenido mayor dificultad para encajar las palabras. El orden del disco lo tenía definido antes de incorporar los textos.

¿Se puede hablar de un disco conceptual?

Pienso que es un disco conceptual tanto por las melodías como por las letras. Diría que conceptual en las melodías porque he tratado de hacer un orden de canciones con el fin de que los 45 minutos que dura este trabajo sean amenos de escuchar. Conceptual en las letras porque aborda un único tema visto desde once puntos de vista los cuales a veces se acercan entre sí ya que el miedo es un tema universal, pero a la vez cada uno lo aborda desde un punto de vista diferente.

¿Cómo ha manejado la simbiosis melodía-instrumentación?

Depende del peso que tenga el instrumento en la canción, si es parte de la base, es probable que la melodía de la voz nazca a partir de ese instrumento. Cuando la melodía vocal está definida utilizo diferentes instrumentos para “adornar” la composición.

Hay dos canciones muy extrovertidas: «Hautsiezinak», con fuerte apuesta por el sonido del sinte mecánico obsesivo y «Ohean infernura begira», aún más de pista de baile, pero con parte lírica intimista.

“Hautsiezinak” está construida a partir de ese sinte “mecánico obsesivo” al que te refieres, el cual a mí me recuerda a The Police. Las ideas que acaban en canción, me llevan a un terreno desconocido, intrigante, donde se produce la magia del nacimiento de un nuevo tema. Ese es para mí el mejor momento de la creación, a partir de aquí la composición se convierte en un trabajo mecánico.

¿Ha tenido dudas de cómo encaminar este disco? ¿Qué tipo de arreglos? ¿Hasta dónde llegar?

No he tenido dudas en ese sentido, normalmente cuando veo que la canción está suficientemente arreglada, la doy por terminada. Prefiero pecar de menos que de más.

¿Tiene planeado llevarlo al directo?

Tengo intención de presentarme como trío: batería, bajo, guitarra, piano y bases pregrabadas, y en solitario.

¿Existe EH Sukarra?

Sí, está muy activo, y viviendo buenos momentos en cuanto a actuaciones y respuesta del público en los conciertos. Hasta hace poco hemos estado ensayando en los locales de Legarre en Eibar, pero actualmente lo hacemos en el estudio de Josu Erviti nuestro actual batería. Normalmente ensayamos las semanas previas a las actuaciones. A mí personalmente me gusta mucho ensayar e intento tocar el repertorio como si estuviese actuando en directo..