El universo de Wes Anderson se expande

Auno ya se le agotan los calificativos para ponderar la labor creativa del genial Wes Anderson, el más personal generador de universos nuevos nunca antes conocidos, el Fellini del siglo XXI, pero también auténtico revolucionador del género de animación. Cuando adaptó a Roald Dahl en “Fantastic Mr. Fox” (2009) ya dejó entrever las infinitas posibilidades que en sus manos podía tener la artesanal técnica de stop-motion con muñecos. En resumidas cuentas, “Isla de perros” (2018) vendría a ser a la animación lo que “Life Aquatic” (2004) fue a la imagen real, títulos hermanados por la utilización de su reparto habitual como dobladores, a los que se suman invitados de lujo para la ocasión.
En la Berlinale Wes Anderson se llevó el premio a la Mejor Dirección, algo indiscutible a lo que habría que sumar el apartado más premiable de la película, que es el de la magistral banda sonora compuesta por Alexandre Desplat, que parece extraída directamente de una película de Akira Kurosawa. Su tratamiento percusivo define el sentido rítmico de un montaje de secuencias hipnóticas con una composición interna de simetrías perfectas.

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