2018/05/16

Etchegaray confirma un secreto a voces al anunciar que las fiestas serán de pago

El Ayuntamiento fija un canon de 7 a 8 euros para los visitantes que acudan a la capital labortana entre el viernes al mediodía y el domingo a la noche para compensar los costos derivados de la seguridad

M.U.|BAIONA
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Desde el final de la última edición de fiestas la cuestión estaba latente. El fuerte desembolso de seguridad que implican las fiestas de Baiona ha obligado a su Ayuntamiento a adoptar una medida que, de partida, no gusta a nadie pero que el Gobierno municipal defiende como indispensable, porque «está en juego la continuidad de las fiestas».

Tras meses de debates, que apenas han servido para limar en parte los desacuerdos de partida, la noticia era confirmada ayer en rueda de prensa por el equipo municipal con el alcalde, Jean-René Etchegaray, al frente.

Los visitantes que acudan a la capital labortana para disfrutar de sus fiestas patronales, que este año tendrán lugar entre el 25 y 29 de julio, deberán pagar entrada. El Ayuntamiento ha limitado la medida, ya que según las primeras informaciones que se desgranaron en la comisión extramunicipal de fiestas, debía entrar en vigor el jueves.

Así, finalmente el pago será obligatorio desde el viernes a las 11.00 y hasta las 2.00 de la noche de domingo a lunes. El canon oscilará entre los 7 y 8 euros. Dos excepciones: las personas que residen en Baiona podrán probar su condición con una pulsera que distribuirá gratuitamente el Ayuntamiento, lo que les eximirá del pago. Al tiempo, las niñas y niños, vivan o no en Baiona, no deberán pagar por disfrutar de las fiestas. Queda por fijar la edad, pero se baraja que la entrada sea gratuita hasta los 14 años.

Como no se ha cansado de repetir desde que comenzara a debatirse sobre la cuestión, en otoño pasado, el alcalde centrista de la capital labortana reiteró ayer que las fiestas de Baiona «son víctima de su éxito».

La enorme afluencia de visitantes –la cifra acumulada que se baraja se acerca al millón de visitantes– unida al aumento exponencial del costo de seguridad, en especial desde los atentados de 2015-2016 –en las dos últimas ediciones la factura se ha elevado en 400.000 euros– ha provocado una «situación financiera delicada», hasta el punto de «poner en peligro» en palabras de Etchegaray, la continuidad misma de los festejos.

El costo de las fiestas se sitúa en 2,1 millones de euros, que salen en su mayor parte (1,5) de las arcas públicas de una ciudad de 50.000 habitantes.

La puesta en marcha del servicio de pago –se establecerán dieciséis puntos de entrada, entre el Errobi y las murallas– implica un desembolso de medio millón de euros, y no hay todavía una estimación de la recaudación.

La oposición municipal, que encabeza la lista Baiona Ciudad Abierta, liderada por Henri Etcheto (Partido Socialista), se opone a la medida, y la agrupación de peñas propone otras alternativas y advierte del riesgo de privatización de las fiestas.

SOSTENIBILIDAD


El alcalde Etchegaray habló de una decisión «no tomada a la ligera», que busca garantizar la sostenibilidad financiera y preservar la seguridad ( +400.000 euros de sobrecosto los últimos dos años ) lo que pasa, considera, por «no dejar que el gasto de unas fiestas que atraen a un millón de visitantes recaiga sobre las espaldas de 50.000 baionarras»