Nagore BELASTEGI
DONOSTIA

Piden una casa de cultura en el Gobierno Civil de Donostia

La plataforma Gobernu Zibila Kultur Etxe está intentando movilizar a sus vecinos y dando a conocer su idea de trasladar la casa de cultura de Amara al antiguo edificio del Gobierno Civil, que cuenta con 7.000 metros cuadrados y actualmente solo alberga algunos servicios del Estado. Su propuesta es trasladarlos a otros lugares y dejar el edificio para la cultura

Un grupo de vecinos del donostiarra barrio de Amara han formado la plataforma Gobernu Zibila Kultur Etxe para pedir que el antiguo edificio que alojaba al Gobierno Civil sea convertido en una casa de cultura que responda a sus necesidades.

Hasta ahora la única casa de cultura de la que disponía el barrio era Ernest Lluch, situada en unos espacios libres del estadio de Anoeta. Como actualmente está en obras, han desalojado la casa de cultura y han diseminado sus servicios por el barrio. Según indicaron los integrantes de la plataforma, esa casa de cultura ya resultaba insuficiente pues no contaba con auditorio y la sala que podía servir como tal estaba plagada de columnas.

Según han podido saber, el Ayuntamiento tiene previsto ampliar la casa de cultura utilizando espacios en un semisotano. Sin embargo, el nuevo aspecto de Anoeta hace que apenas les llegue luz a las escasas ventanas con las que contarán. En cualquier caso, los vecinos creen que esta solución sigue siendo insuficiente para un barrio de 30.000 habitantes y que ha crecido mucho en los últimos años.

Por otro lado, se han enterado de que el espacio extra que les quieren dan en Anoeta correspondía a varios clubs deportivos, que actualmente también han diseminado por la ciudad y tampoco están contentos. La plataforma sugiere si no sería lo correcto llevar a los clubs al recinto deportivo y buscar un nuevo lugar para la casa de cultura, un lugar más espacioso.

Su propuesta es el antiguo edificio del Gobierno Civil que está en el centro de Amara y que daría servicio también a los vecinos de Riberas de Loiola y Morlans. Se trata de una edificación de 7.000 metros cuadrados que actualmente está casi vacia. Su interior acoge algunos servicios de la Subdelegación del Gobierno español (la Secretaría General, las dependencias de Industria y Energía, las de Agricultura y Pesca y las de Trabajo e Inmigración, y el Instituto Geográfico Nacional), que los vecinos creen que podrían trasladarse a otros puntos de la ciudad, tal vez más céntricos, al no necesitar demasiado espacio. De hecho, la Administración General del Estado cuenta con otras dependencias en la ciudad.

Solo falta dar el paso

El edificio, de una planta baja y cuatro alturas, fue construido en 1954 sobre unos terrenos cedidos al Estado español. La ley dice que si el uso continuado conforme al destino previsto en la cesión es superior a 30 años, como ocurre en este caso, la Administración General del Estado consolida el dominio sobre el inmueble y, por lo tanto, no tiene por qué devolver el terreno al Ayuntamiento.

Sobre estas cuestiones, la plataforma escribió una carta al subdelegado del Gobierno y este le respondió diciendo que estaría dispuesto a iniciar una conversación con el Ayuntamiento sobre el uso del edificio. A su vez, desde el Ayuntamien-to –aunque no de manera oficial– se han mostrado favorables a analizar su propuesta.

Sin embargo, a pesar de que no han recibido ni una sola voz en contra de su idea, las negociaciones no han comenzado aun, meses después de su petición inicial, mientras que las obras de Anoeta y de la casa de cultura Ernest Lluch continúan. Un apunte; se trata de la casa de cultura con más socios de Donostia, con 14.000, más los usuarios no socios que utilizan sus servicios cada día.

Es por eso que la labor actual de Gobernu Zibila Kultur Etxe es dar a conocer su propuesta para recibir el apoyo de los ciudadanos, no solo del barrio sino de toda la ciudad, para conseguir así movilizar a los responsables para que lleguen a un acuerdo favorable para todos.

Se han puesto en contacto con diferentes grupos culturales de Donostia y también con los centros educativos cercanos, y todos se han mostrado entusiasmados con la idea de tener una casa de cultura amplia que décabida a sus ideas, y donde contarían con un auditorio para poder ofrecer sus recitales o preparar conciertos y obras de teatro. Es más, el edificio dispone de un parking y de un acceso que facilitaría el transporte del atrezzo de los grupos.