2018/06/13

La sentencia de Altsasu es «cruel», consideran profesionales del Derecho

La sentencia de Altsasu se basa en «una interpretación cruel, inapropiada y desmesurada», según destacaron ayer representantes de Plataforma de Profesionales del Derecho, que agrupa a unos 200 juristas y profesores, en el Parlamento navarro.

Martxelo DÍAZ.|IRUÑEA
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Representantes de la Plataforma de Profesionales del Derecho, que agrupa a más de 200 profesores y juristas, considera que la sentencia de Altsasu, en la que hay condenas de hasta a trece años de cárcel por una pelea de bar es «cruel cuando el Estado no puede serlo, tiene que ser justo», dijo su portavoz, Iñaki Lasagabaster, en una comparecencia en el Parlamento navarro solicitada por el cuatripartito y a la que no acudieron los electos de UPN ni los del PP.

En este sentido, Lasagabaster destacó que la Justicia requiere equilibrio y en el caso de Altsasu «se ha hecho una interpretación cruel, con ensañamiento, por lo que es difícil encontrar un caso más claro de arbitrariedad cuando el Estado debe garantizar los derechos de las personas».

Por eso, sostuvo que la ciudadanía «no puede permanecer ausente, hay que resistir, porque en caso contrario peligra la propia democracia», por lo que pidió la libertad de los encarcelados porque «ya han recibido suficiente castigo».

Junto a ello, Lasagabaster subrayó que la calificación jurídica de los hechos como «terrorismo» fue «inapropiada y desmesurada, una interpretación disparatada porque se aleja de los principios de objetividad e imparcialidad».

Asimismo, subrayó que en la instrucción «no aparecen consignadas las circunstancias favorables a los presuntos reos y no se constatan hechos más allá de la mera sospecha».

«Fue una trifulca de madrugada en un bar que solo puede relacionarse con terrorismo forzando desproporcionadamente el razonamiento humano», añadió, antes de destacar que esta forma de instruir «es contraria a un estado de derecho».

De este modo, atribuyó a «una reacción desmesurada» el hecho de que los hechos fueran enjuiciados en la Audiencia Nacional española y no por los tribunales de Iruñea, que hubieran sido los competentes.

«Se trata de un nuevo ejemplo de la aplicación del derecho penal del enemigo en unos hechos no premeditados y probablemente impulsados por unas circunstancias de madrugada en un bar y, probablemente, no en las mejores condiciones físicas», destacó y recordó que el tribunal de la Audiencia Nacional estuvo presidido por una juez casada con un mando de la Guardia Civil.

«Tampoco se admitieron pruebas presentadas por los procesados y cuando finalmente se ha admitido un vídeo no se ha tenido en cuenta su contenido», señaló tras subrayar que en las imágenes aparece el sargento con la camisa impoluta y sin reconocer a quienes supuestamente le habrían agredido minutos antes.

También incidió en que los reconocimientos no se llevaron a cabo en las condiciones adecuadas y en que en la vista «no se ha señalado quién agredió a quien».

Junto a ello, criticó que se haya aplicado la agravante de odio cuando está prevista para la protección de personas cuando median derechos fundamentales y no para instituciones.

Por lo que se refiere a la consideración de desórdenes públicos de los hechos, señaló que para poder aplicar adecuadamente este tipo hubiera sido necesaria una planificación que no se dio en el caso de Altsasu. «En esta ocasión, se ha aplicado para imponer las condenas en grado máximo acumulando cargos y agravantes para forzar el monto de pena cuando lo racional era centrar la tipificación en las lesiones», señaló.

«Y así se ha llegado a una pena para los procesados, en conjunto 76 años de cárcel y los 100.000 euros de indemnización, cercana al marco penal del homicidio aunque se reconoce que no hubo un delito de terrorismo, lo que se aleja de toda idea de justicia», concluyó Lasagabaster.

Jóvenes de Ernai se encadenan en la Delegación

Ocho jóvenes de Ernai se encadenaron ayer en la sede de la Delegación del Gobierno español en Iruñea para denunciar la situación de los jóvenes de Altsasu encarcelados y reclamar su puesta en libertad.

Junto a los encadenados, participaron en la protesta decenas de jóvenes que portaban pancartas y corearon consignas como «Altsasukoak askatu» o «Utzi bakean euskal gazteria», mientras lanzaban pasquines. La Policía española identificó a todos los participantes en la protesta, llevándose detenidos a quienes se habían encadenado, mientras los vehículos que circulaban por las inmediaciones hacían sonar sus cláxones para apoyar a los jóvenes. Aritz INTXUSTA