2018/06/14

Suspense sobre el futuro de las compras de deuda por parte del BCE

En la reunión que mantendrá hoy su dirección, el Banco Central Europeo (BCE) podría poner fin a un largo periodo de suspense al presentar un programa para abandonar su amplio estímulo a la economía, a menos que las amenazas que se ciernen sobre la eurozona le fuercen a aplazar la toma de decisión.

J.P. LACOUR (AFP)|FRANKFURT
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Contrariamente a lo que ha sucedido en los últimos meses, la reunión sobre política monetaria en Riga, la capital letona, «se presenta muy excitante», como augura para AFP Carsten Brzeski, experto de ING Diba. Con las nuevas previsiones económicas sobre la mesa, el BCE debería mantener sus tasas en el nivel más bajo, pero tendría que pronunciarse sobre el futuro de la “QE” (siglas en inglés del término “expansión cuantitativa”), es decir, la compra de deuda pública iniciada en 2015 y a la cual se sumaron los instrumentos de deuda privados en 2016, para evitar que la zona euro no caiga en la deflación.

En un contexto marcado por una inflación modesta y un crecimiento sostenido, este programa de estímulo continuará en marcha a un ritmo de 30.000 millones de euros al mes al menos hasta setiembre, habiendo sumado hasta esa fecha más de 2,4 billones de euros.

La institución de Frankfurt se ha dedicado hasta ahora a contemporizar, hasta tal punto que su presidente, Mario Draghi, aseguró durante la última reunión, la de abril, que no se iba a debatir sobre la salida de la QE.

Pero el economista jefe del BCE, Peter Praet, envió la pasada semana una relevante señal al anunciar que en esta reunión se valorará «si los progresos realizados hasta ahora son suficientes para justificar un desmantelamiento gradual de nuestras compras netas de activos en el mercado». En otras palabras: «incluso las ‘palomas’ del BCE», favorables a continuar con el programa de ayuda a la economía, «parecen acomodarse a un final progresivo de la QE este año», traduce, como la mayoría de los analistas, Brzeski.

No obstante, el contexto de la eurozona es complicado, con un crecimiento del PIB retrocediendo al 0,4% entre enero y marzo en comparación con el trimestre anterior, que llegó al 0,7%.

Además, la inflación subió un 1,9% en mayo, próximo al objetivo del «cercano pero menor al 2%» fijado por el BCE. Excluyendo energía y alimentos, la subida de los precios ha sido más modesta, quedándose en el 1,1%.

¿Detener o graduar?

Paralelamente, el conflicto comercial entre EEUU y sus principales socios se ha agravado, lo que hace temer que se ponga en marcha un mecanismo de sanciones que podría pesar sobre esta coyuntura.

Y la llegada al poder en Italia de un gobierno claramente euroescéptico y antiausteridad ha reavivado los temores sobre la enorme deuda del país, que representa un cuarto del total de la deuda pública de la eurozona.

Si bien está asumido que el BCE debatirá hoy sobre la QE, el sentido de su decisión es todavía incierto. «Creemos que una ‘parada flexible’ de la compra de activos es más probable que un compromiso incondicional de detener la QE en una fecha dada», pronostica Frederik Ducrozet, de Pictet Wealth Management. El BCE podría anunciar una nueva «recalibración» del QE a la baja, es decir, su extensión temporal pero a un ritmo de 10.000 millones de euros al mes al menos hasta diciembre, añade Brzeski. Otros observadores apuestan por un anuncio del fin de las compras netas «de aquí a fin de año», y eso «pese a los temores sobre Italia», como indica Capital Economics.

Al menos todos están de acuerdo en un punto: todavía habrá que esperar para que el BCE plantee el calendario para su primera subida de tasas, ya que siempre ha mantenido que esta llegará «bastante más tarde» que el abandono de la QE.

 

Grecia cierra flecos con el Eurogrupo para salir del rescate

El Gobierno griego y sus socios de la eurozona confían en acordar durante la reunión de ministros de Finanzas del 21 de junio el final de su rescate, incluido un nuevo desembolso, una serie de medidas de alivio de deuda y la vigilancia que se aplicará tras el programa. Así lo adelantaron ayer, en sendas ruedas de prensa en Bruselas, el ministro de Economía suplente griego, Alexis Charitsis, y el presidente del grupo de trabajo del Eurogrupo (que reúne a los segundos de los ministros y prepara las negociaciones), Hans Viljbrief, según informó Efe.

«La semana que viene tenemos un Eurogrupo donde esperamos que se alcance un acuerdo global», dijo el ministro heleno, en tanto que Viljbrief insistió en que ese día «habrá» un pacto con o sin la participación del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Está previsto que el tercer rescate heleno, que contaba con hasta 86.000 millones de euros –de los que se han desembolsado 45.900–, termine el 20 de agosto y los flecos queden cerrados ya este mes. En concreto, los acreedores deben aprobar un último desembolso, de entre 11.000 y 12.000 millones, que servirá para nutrir un colchón de efectivo para Grecia.

Viljbrief explicó que tras el rescate no habrá «nuevas condiciones» políticas para Atenas, pero las anteriores «seguirán en marcha» y si el Gobierno heleno quiere introducir cambios «tendrá que discutirlos con Bruselas». GARA

DE TRUMP A ITALIA


Más allá de los datos macroeconómicos, el contexto es complicado en la eurozona, ya que crecen los temores por el conflicto comercial con EEUU y por las intenciones del nuevo Gobierno italiano respecto a su deuda.