2018/06/19

Llega un nuevo jugador

Esta semana la Versión Original y Digital vuelve a estar de celebración. La alegría inunda estas líneas y se contagia, muy gustosamente, del frenético encadenado de notas de Apollo 100 en su clásico “Joy”. Este mítico tema musical inspirado en Johann Sebastian Bach llegó a lo más alto de los rankings de los setenta y contagió, más de veinte años después, a uno de los mayores genios que jamás nos haya dado el cine americano.

No cuesta nada imaginar a Paul Thomas Anderson (en pie) encerrado en su estudio, escuchando una y otra vez esta canción, durante la gestación de “Boogie Nights”, cinta sobre los orígenes de la industria del porno que catapultaría definitivamente su nombre hasta el mismísimo Olimpo del cine de autor. Así pues, pasamos de la década de los 70 a la de los 90, hasta llegar a la actualidad. Un endiablado empalme de saltos temporales para dar la bienvenida a un nuevo jugador en el terreno de juego del Video On Demand: FilmStruck.

La célebre plataforma desembarca por fin en territorio español con un catálogo de momento limitado (pero ya muy reivindicable), que por el contrario pretende extenderse hasta convertirse en un referente imprescindible para la cinefilia. Para dar fundamento a esta promesa, nos acogemos al apoyo que The Criterion Collection (hablando de faros) ha dado a esta iniciativa.

Así, ya de entrada, al usuario se le van a conceder dos semanas gratis para irse familiarizando con una colección atípica donde la ausencia de novedades se compensa, y de qué manera, con el gusto por el cine clásico. Del Yasujiro Ozu de “Buenos días” al Juzo Itami de “Tampopo”, pasando por el Donn Alan Pennebaker de “Monterey Pop” o el James Foley de “Éxito a cualquier precio”.

Una semana más, en VOD el pasado absorbe al presente. Por obra y gracia, ahora, de FilmStruck. Y bendita la competencia, claro está. Al despertarnos, descubrimos que la dictadura de lo efímero, con el cine de Hollywood como principal estandarte, se vio obligada a recular, ni que fuera un poco, por el avance del cine europeo, y el asiático, así como por todas aquellas filmografías cuyo reducido tamaño para nada cuestiona su estatus “de culto”. Al contrario.

Con este espíritu se presenta la «sucursal» española de FilmStruck. Suena de nuevo el “Joy” de Apollo 100. Acordes de felicidad que contrastan con la melancolía crepuscular de “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, sobrecogedor western a fuego lento del neozelandés Andrew Dominik. Y sigue subiendo, sin nada que pueda detenerlo, ese júbilo cinéfilo que da sentido, también, al tono enfermizo (y por esto magnético) del “Blow-Up” de Michelangelo Antonioni, del “Sin fin” de Krzysztof Kieslowski o de “Il divo” de Paolo Sorrentino.

Falta espacio, desde luego, para tamaña colección de nombres y obras... y por suerte, sobra el tiempo. El período de prueba de 14 días como excusa incontestable para una invitación, única, al paraíso del séptimo arte. Se abrieron unas nuevas puertas a las que tendremos que estar muy atentos. Benditos deberes.