2018/07/11

Ingo Niebel
Historiador y periodista
Horst Seehofer sigue provocando a Angela Merkel y al SPD

El ministro de Interior, Construcción y Patria, Horst Seehofer, presentó su «masterplan», con el que quiere imponer otra política de asilo. No contiene los cambios acordados con la canciller, Angela Merkel, y con el SPD. El político bávaro resucita el conflicto que casi revienta la Gran Coalición. Su política parece cada vez más provocadora y errante.

El propio Seehoferdio muestra de su actitud provocadora cuando ayer quiso hacer una broma:«Justo en mi 69cumpleaños, y eso nome lo había pedido,fueron devueltas aAfganistán 69personas». Nadiesonrió. Salvo él.

Con cierta expectación, la opinión pública ha esperado que el ministro federal de Interior, Horst Seehofer, presidente de la bávara Unión Social Cristiana (CSU), presente su ya famoso «masterplan», que casi acaba con la tercera edición de la Gran Coalición. Durante cuatro semanas, Seehofer lo mantuvo en secreto por el desacuerdo con la canciller, Angela Merkel, que torno a uno de sus 63 puntos. Ayer la sorpresa fue mayúscula cuando el ministro publicó la versión original, que no contenía ni uno solo de los puntos acordados con la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) de Andrea Nahles.

«Todo lo que se va a poner en marcha en los próximos días, semanas y meses es el plan del ministro del Interior, no el plan de la coalición», subrayó Seehofer. Y añadió: «Bajo mi responsabilidad, no se incluyen en este plan todas las medidas acordadas en el ámbito europeo ni tampoco a escala nacional». Para él, su plan marca el cambio del asilo en Alemania: «Es importante que cambiemos nuestra política de inmigración».

Seehofer obvia que él y su CSU forman parte de un Gobierno de coalición que ha definido su programa en un acuerdo, que los tres integrantes han firmado. Por tanto, ignorar los cambios acordados puede entenderse como una provocación. Pre- guntado por ello, el político bávaro echó leña al fuego diciendo: «No lo es, pero si usted quiere, también puede verlo así».

La semana pasada, el tripartito decidió que por un procedimiento de tránsito –que sólo duraría 48 horas– se decidiría la entrada de los refugiados o su devolución al Estado miembro de la UE donde hayan pedido asilo por primera vez. El procedimiento se basará en acuerdos bilaterales que Alemania aún ha de lograr con los países en cuestión. Seehofer constató que «vamos a establecer centros de tránsito desde donde los solicitantes de asilo puedan ser devueltos directamente a los países responsables». Al usar el término «centros de tránsito», levantó ampollas en el SPD, que ya en 2015, cuando llegaron cerca de un millón de refugiados a Alemania, rechazó la idea de llevarlos a instalaciones cerradas.

Acto seguido, el vicepresidente del SPD, Ralf Stegner, respondió: «Sobre lo que el señor Seehofer ha presentado ni vamos a hablar: nosotros tenemos nuestro plan maestro y es el acuerdo de Gobierno que es obligatorio para nosotros y el cual el ministro federal de Interior ha de llevar a cabo. Y punto».

El socialdemócrata, siempre dispuesto a entrar en polémica, añadió: «Por lo demás, su ayuda electoral a la AfD, la CSU la tiene que hacer sin nosotros».

Si en algún momento Seehofer; el ministropresidente de Baviera, Markus Söder (CSU); y el jefe del grupo parlamentario de la CSU en Berlín, Alexander Dobrindt, pensaban que con la polémica suscitada ganarían puntos de cara a las elecciones regionales en su Estado Libre a costa de Merkel, el tiro les ha salido por la culata.

En una encuesta, la CSU se ha alejado de su mayoría absoluta, basada en el 47% logrado hace un lustro, en diez puntos. Los ecologistas verdes pelean con el 15% el segundo puesto con la xenófoba Alternativa para Alemania (AfD), que llega al 14%. El SPD ha bajado a 12 puntos.

La bronca desatada por la cúpula de la CSU afecta ahora también a sus bases. El histórico militante Harald Leitherer ha anunciado en el diario “Süddeutsche Zeitung”, de índole centroliberal, que tras casi cinco décadas deja el partido porque no respalda el rumbo político de su ejecutiva: «Este land se mueve hacia la ridiculez».

El propio Seehofer dio muestra de su actitud provcadora cuando ayer quiso hacer una broma: «Justo en mi 69 cumpleaños, y eso no me lo había pedido, fueron devueltas a Afganistán 69 personas». Nadie sonrió. Salvo él.

Su provocación llega un día después de que su Gobierno le desautorizase ante la UE aclarando que la carta en la que Seehofer exigía a Bruselas más flexibilidad en las negociaciones del Brexit no era consensuada.

A personas imprudentes como Seehofer en inglés se les dice loose cannon, un «cañón suelto» que puede causar graves destrozos en un barco en movimiento. De cara a la cita hoy con su ultraderechista homólogo austríaco para tratar la devolución de refugiados, puede haber más provocaciones. Seehofer está retando a Merkel y ella, o sigue cediendo, como hasta ahora, o tendrá que echarle si no puede amarrarle en su puesto.