2018/08/17

Nagore Belastegi
Periodista
El peso del turismo en el puente del respeto

Ala vuelta de las vacaciones, curioseando Facebook, me topé con la publicación de uno de mis contactos: compartía la portada de la revista “Time” que llevaba el revelador título “La trampa del turismo”. La imagen acompañante era un grupo de gente apelotonada tratando de sacar una bonita instantánea del Puente de los Suspiros de Venecia. La imagen no muestra el famoso puente, sino el que soporta el peso de decenas de turistas y sus cámaras.

Me dio la risa por lo real que es, porque si hubieran hecho esa misma foto hace un par de semanas yo misma podría aparecer en ella. Antes de partir, mi compañera Oihane Larretxea me dio un buen consejo: «si quieres ver la misma Venecia pero sin gente, cambia de calle». Le hice caso y tenía razón. Disfruté de sus canales con la escasa compañía de locales y un puñado de turistas despistados. Nos mirábamos cómplices, como si hubiéramos encontrado un tesoro y quisiéramos guardar el secreto.

Entiendo la preocupación de las ciudades con el turismo. Hay quien pierde el respeto, que busca un parque temático donde pasar unas vacaciones a medida. Pero también hay gente maravillosa, turistas con respeto, de esos que prefieren llamarse a sí mismo «viajeros», que disfrutan de la gente local y sus costumbres. Me gusta pensar que yo soy de ese tipo. Soy turista varias veces al año y mi sueño es visitar la mayor parte del mundo posible. Pero no quiero molestar a nadie, por lo que acepto de buen agrado cada medida impuesta al turismo. Todo sea por conseguir uno de calidad.