Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «¿Quién está matando a los moñecos»

Los casposos hijos bastardos de los Teleñecos

Nunca entraría en una discusión con aquellas personas que dicen haber disfrutado de lo lindo con “The Happytime Murders”, porque el humor gamberro cada cual lo entiende a su manera y yo soy el primero que reconozco que hay películas que de tan malas hasta me troncho con ellas. Algo que no me sucede de ninguna de las maneras con esta versión doblada al castellano por David Broncano, el humorista de radio y televisión que en sus monólogos apadrinó al parecer el término “moñeco”. Todo este lío viene por culpa de Brian Henson, que no ha querido o podido utilizar la palabra “muppet” en el original, con lo que su traducción de “teleñeco” queda también automáticamente anulada. Sea como fuere, el heredero de The Jim Henson Company no ha querido faltar a la memoria de su padre, aunque no ha podido evitar un pleito con el programa infantil “Barrio Sésamo”.

Hace tiempo que en la televisión abundan, y no tanto en el cine, las series irreverentes de dibujos animados para adultos. Pero para que funcionen de acuerdo con dicha intención provocadora debe mediar un planteamiento inteligentemente descacharrante, que en el caso que nos ocupa no se cumple porque su nula capacidad intelectual está más cerca de las versiones porno de cuentos infantiles. El planteamiento que hay detrás de esta producción barata, hecha con medios artesanales, se limita a copiar del clásico “¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988), pero añadiendo toda la caspa del mundo a fuerza de bromas sexistas, lenguaje explícito y gags escatológicos.

Por lo tanto no hay lugar a hablar de una parodia del cine negro en toda regla, y a nivel formal se impone la enésima vuelta de tuerca a las buddy movies ochenteras, con pareja policial de detective humana y colega de trapo, a la sazón el que fuera único “poliñeco” de una ciudad angelina con los títeres como población marginal.