2018/09/14

Dos acercamientos entre críticas de Etxerat a Sánchez: «Vende humo»

Dos presos de EPPK, Kepa Arronategi y Marta Igarriz, serán acercados a Logroño y Zuera. Este mínimo primer paso llega casi tres meses después de que Pedro Sánchez afirmara que cambiará la política carcelaria, y se dio a conocer muy poco después de que Etxerat le espetara «vender humo y jugar con las expectativas de la sociedad vasca».

Ramón SOLA- Maider IANTZI|donostia
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El próximo martes se cumplirán tres meses desde que el presidente español, Pedro Sánchez, anunciara una «visión distinta» sobre los presos vascos, y la secuencia de ayer es muy significativa de cómo el Gobierno español se autolimita a sí mismo. Por la mañana, Etxerat evidenció su hartazgo con un discurso muy diferente al de hace dos meses, cuando saludaba las palabras de Sánchez a la espera de hechos: «Vende humo, ha jugado con las expectativas de la sociedad vasca», declararon ayer Patricia Vélez y Urtzi Errazkin. Y un par de horas después, Instituciones Penitenciarias anunciaba el acercamiento (que no repatriación) de dos presos de EPPK con circunstancias muy particulares: Kepa Arronategi, con una enfermedad síquica grave que realmente debería acarrear su liberación, y Marta Igarriz, la única a quien el Juzgado ha concedido progresión de grado hasta ahora.

Fuentes políticas y periodísticas presentaron esta noticia como relevante y un primer paso. Pero, más allá del alivio que acarreará a sus familias, realmente viene a confirmar que el cambio prometido es casi imperceptible. En el camino se han quedado las promesas del delegado en la CAV, Jesús Loza, que auguró cambios significativos en verano, y las buenas palabras de las sucesivas comparecencias del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska.

La confirmación de estos dos acercamientos (Igarriz desde Castelló a Logroño y Arronategi desde Almería a Zuera) no corrigió por tanto el diagnóstico hecho por los familiares reunidos en Etxerat, y verbalizado por Vélez y Errazkin: «No hay absolutamente ningún avance en materia penitenciaria en general y tampoco en cuanto al final del alejamiento en particular», aseguraron por la mañana. Sobre la noticia concreta, dijeron por la tarde que en cualquier caso esos traslados deberían ser a Zaballa, en Euskal Herria.

«Si alguien piensa ahora que debemos tener paciencia y prudencia, debemos responderle que después de 30 años de muertes, heridos, agresiones y sufrimiento, y sin visos de la solución urgente que necesitamos, ni la tenemos ni nos la pueden pedir. No sabemos con quién ni con qué objetivos negocia el Gobierno español el supuesto acercamiento, pero queremos recordarle que está negociando con nuestra salud y nuestras vidas» , añadieron.

Dicho esto, Etxerat reclamó «valentía» al Gobierno Sánchez, pero se dirigió sobre todo a la ciudadanía vasca y sus agentes para solicitarles «un nuevo esfuerzo y un nuevo impulso». En el horizonte cercano está la movilización convocada el 20 de octubre en Donostia por la iniciativa Orain Presoak.

Mientras, la AVT confirmó que había sido informada por el ministro Fernando Grande-Marlaska de la situación, en una nueva reunión que no es la primera desde que el Gobierno dijo estar dispuesto a cambiar la política carcelaria. «Nos ha asegurado que los traslados serán puntuales y estudiados y generalmente presos sin delitos de sangre, salvo casos muy excepcionales», reveló.

 

Arronategi e Igarriz, dos familias que han sufrido accidentes

La nota de Instituciones Penitenciarias sobre estos dos traslados es tan escueta que ni siquiera incluye el dato objetivo y conocido de que Arronategi sufre una enfermedad grave. En Euskal Herria es sabido además que tanto allegados suyos como de Marta Igarriz han sufrido accidentes recientes camino de prisión. Quizás esto no haya tenido nada que ver en la decisión del Gobierno español, pero sí queda como prueba de cómo el alejamiento pone en riesgo la vida de los familiares.

El de la hermana, la madre y la tía de Marta Igarriz resultó uno de los percances más graves provocados por la dispersión estos últimos años. La madre de la presa acabó con seis costillas rotas y dos vértebras aplastadas, mientras que su tía sufrió rotura de esternón. Ocurrió en las Navidades pasadas, cuando volvían de Castelló. En entrevista posterior a GARA, Ana Igarriz, la hermana de Marta que conducía el vehículo, explicó las secuelas físicas y síquicas: «Esas imágenes vienen una y otra vez, eso se me ha quedado ahí».

Más recientemente, el 31 de julio, fueron familiares de Kepa Arronategi quienes padecieron otro accidente cuando volvían de visitarle en Almería. En la zona de Murcia, una de las ruedas de la furgoneta reventó y afortunadamente el conductor logró mantener el control del vehículo y evitar daños físicos. Viajaban tres adolescentes en esa furgoneta.R.S.