2018/09/14

IMANOL AGIRRETXE
EXJUGADOR DE LA REAL SOCIEDAD

El usurbildarra destaca que ha vivido una carrera soñada. Recuerda su fichaje por la Real cuando jugaba en el Athletic cadete y lo querían en la Premier y cómo Montanier apostó por él tras decirle que no contaba.

«Me siento privilegiado, no tengo razón para quejarme ni sentir nada negativo»
Joseba ITURRIA|DONOSTIA
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Imanol Agirretxe repasa toda su vida deportiva y su futuro en una entrevista con GARA en la que trasmite felicidad, agradecimiento y satisfacción.

¿Cuáles son los primeros recuerdos de un niño en Usurbil?

Casi todos pasan por el frontón y siempre haciendo deporte. Jugar a fútbol con cuatro jerseys en el suelo como porterías, jugando a raquetas y palas. Todos los recuerdos son en la calle. Usurbil siempre se ha mantenido como un pueblo en el que la mayoría de los niños están en la calle jugando.

¿Cómo empieza a jugar a fútbol en Usurbil y en el Antiguoko?

Empecé en la ikastola Udarregi, íbamos a Urnieta con diferentes ikastolas y ahí el Antiguoko se fija y vamos cuatro amigos de Usurbil creo que en benjamines, que no había Ligas y jugábamos torneos hasta que en infantiles jugué los dos años en Infantil de Honor y en el segundo marqué muchos goles. Teníamos un buen equipo físicamente, había pegado un estirón y cuando físicamente estás desarrollado es más fácil marcar diferencias.

¿Cómo un realista juega en el Athletic sus dos años cadete?

Soy de la Real de toda la vida, he sido socio, pero el Antiguoko tenía convenio con el Athletic y muchos jugadores iban allí a seguir formándose. En Usurbil teníamos la referencia de Andoni Iraola y David Asensio, con el que teníamos más relación porque venía al frontón y jugaba él solo contra todos nosotros. Con ese espejo tomo la decisión de seguir sus pasos. Hice dos años en los que crecí como jugador, estaba en la selección española con buenos torneos y al pasar del cadete al juvenil el Athletic me hacía una propuesta deportiva, había equipos ingleses interesados y estábamos dispuestos a ir a ver las diferentes oportunidades a Inglaterra y llega la propuesta de la Real. Después de dos años fuera de casa mis padres querían que volviera y cuando vas para arriba piensas ya dónde quieres jugar y estar y decidí apartar todas las demás propuestas. Además la Real hacía una apuesta a largo plazo que llegaba a lo que queríamos.

Mi primer año fue en el juvenil de División de Honor con Javi Zubillaga, el segundo con Gonzalo Arkonada en el Sanse y fueron dos años muy importantes en mi formación como jugador. Con 17 años jugaba en Segunda B con gente de 30 y ves lo que es el fútbol de verdad. Y con 18 empecé a jugar en el primer equipo, aunque me cuesta asentarme porque no es nada fácil...

¿Cómo recuerda su debut en Primera en Getafe con 18 años?

Fue mi primera convocatoria. De repente pasas de estar con gente de tu edad a un vestuario totalmente diferente. De verlos y animarlos en la grada de Anota a cambiarte y jugar con ellos. Fue algo muy especial, bonito, lo disfruté muchísimo porque todos los que estaban en el equipo me ayudaron y me acogieron muy bien. Por eso guardo un recuerdo tan bueno. Era joven y Kovacevic siempre me estaba ayudando. De ese día recuerdo cómo se preocupaban por mí Jauregi, Aitor, Labaka, Aranburu, Gari Uranga... Había mucha gente de casa que habían vivido la misma sensación que yo y sentirte tan arropado y ver que la gente se preocupa de ti es clave.

Y el primer gol con el Málaga la semana siguiente en Anoeta...

Fue un partido muy complicado, íbamos perdiendo 0-3 y para mí era otra oportunidad. Otro sueño más verte con la camiseta que quería jugar y poder marcar el primer gol en Anoeta fue muy especial. No sirvió para nada, pero para mí y para mi carrera sí sirvió de mucho.

Y la temporada siguiente juega el play-off con el Sanse...

Ese año fue muy bueno y disfrutamos. Pasamos muchas dificultades, se nos fue la mitad del equipo desde principio del año, pero conseguimos jugar el play-off y fue una pena no poder seguir adelante con ese gol en el último minuto del Las Palmas. Al año siguiente estaba en el Sanse haciendo cositas con el primer equipo. Entendimos que podía ser bueno salir unos meses al Castellón para volver más hecho. No jugué mucho, no salió como pensábamos y volví al Sanse y con Lillo subo al primer equipo. En nuestra cabeza hacemos el recorrido ideal y las cosas ocurren y hay que asimilarlas cuando vienen. Hacía lo que sentía en cada momento.

En Castellón vive un descenso que vino bien a su generación.

Más que a nosotros a la Real ese paso atrás le ha venido bien. Es negativo un descenso en todos los aspectos, con la ley concursal, pero hizo que la Real apostara por la cantera muchísimo más y esa apuesta nos hizo ver a todos que quizás hasta entonces se apostaba poco. La apuesta salió bien y respondimos todos. Tuvimos que aceptar esa responsabilidad, ese reto, ascendimos y en dos años jugamos la Champions y demostramos que la Real tenía mucha fuerza con la cantera. Nos hizo ver que ése era el camino, para confiar más en el trabajo que se hace aquí.

¿Su caso es un ejemplo para la cantera porque tuvo que pelear cada año con un fichaje para ser el primer delantero de casa en triunfar desde Satrustegi?

Analizo mi carrera y estoy contento y que los aficionados o periodistas digáis cosas de ese tamaño a uno le llena de orgullo. La Real debe fichar y hacer una plantilla competitiva. Con un delantero centro no puedes llegar a ningún sitio, la Real debe tener dos o tres en una liga tan complicada. Por eso siempre lo he asumido con naturalidad, aunque todos queremos aportar lo máximo y marcar goles.

¿Valora más el ascenso o la clasificación para la Champions?

El año del ascenso empiezo jugando, pero el mister trae a Bueno y juega más, por eso siempre he dicho que como jugador disfruté más del año de la Champions, pero el mejor recuerdo es por el ascenso, por la emoción que fue para la Real, para Donostia, para Gipuzkoa. Significó muchísimo volver a la élite tras años muy difíciles y después de pasar todo lo que pasó el club. Volver a Primera para todos fue una emoción indescriptible.

¿Montanier fue el primer entrenador en confiar en usted?

El primer día me dijo que no contaba conmigo. A las dos o tres semanas tenía todo adelantado para ir al Valladolid y me dice que me ha visto entrenar y que voy a empezar jugando. Y así fue desde el primer partido, que metí dos goles. Cambió el ritmo de mi trayectoria y empiezo a coger fuerza. Esa temporada y las siguientes fueron muy buenas. Uno valora la sinceridad del entrenador, de decir las cosas como las siente al principio y acabar la pretemporada y jugar... Fue un momento importante para mí en la carrera.

¿No siente que no se ha valorado demasiado a Montanier?

Fueron comienzos difíciles, era valiente y siempre sincero. Nos dijo que tenía una plantilla y que iban a jugar los que se lo ganaran sin mirar de dónde venían. Como muestra puso a Illarra e Iñigo el primer partido. Una gran responsabilidad del éxito de la Real esos dos años es suya.

¿Quién le marcó más, Lillo, que lo subió, o Montanier?

Son diferentes. De todos los entrenadores he aprendido un montón. Con Lillo aprendimos muchísimo de fútbol, era una persona que veía muy diferente las cosas. Luego no conseguimos el objetivo, pero tenía una visión del equipo e individual muy especial. Philippe tuvo el don y el acierto de gestionar muy bien el grupo, de exprimirnos a todos, pero de todos los entrenadores he aprendido mucho absorbiendo todas las cosas buenas de todos ellos.

¿Qué supone formar parte de la generación que llevó a la Real de Segunda a la Champions?

Muchas cosas, por un lado el orgullo de sentirte parte de todo esto. De situaciones complicadas hemos llegado al éxito, a poder activar la ilusión de todo el realismo con el equipo. Esta generación ha ido de la mano de la trayectoria del club, hemos crecido juntos en resultados deportivos y en formación personal. Son otros los que deberán valorar lo que hemos hecho, pero estos diez años han sido importantes en la historia de la Real.

Y además con un fútbol bonito, sin pegar una mala patada...

Con Montanier, Jagoba y Eusebio hemos hecho un fútbol con el que hemos disfrutado muchísimo y ha enamorado a todos. Cada entrenador con cosas diferentes, pero la Real ha hecho disfrutar a mucha gente. Lo más importante es que la Real vuelva a disfrutar y a hacer disfrutar a la gente y con Asier tiene que ser el objetivo del cuerpo técnico y jugadores para conseguir eso. Desde la grada poder disfrutar tanto como hasta ahora.

¿Cuantas veces ha pensado en la jugada con Keylor Navas que corta su mejor momento?

No le he dado muchas vueltas. Parece que ese día se me tenía que acabar el mundo, pero ese día no lo sabía. Tenía un golpe, debía seguir para adelante. Ha habido mucho camino, muchas lesiones, lo entiendo con mucha tranquilidad como una cosa que pasa. La vida la pensamos como nos gustaría y al final te lleva donde te lleva. Me parece absurdo e injusto quejarme y estoy feliz y orgulloso de todo lo que he vivido. Esta lesión frena mi progresión deportiva, pero la ha acelerado en otros aspectos. Me ha servido para otras cosas. Estoy muy orgulloso de hasta dónde he llegado y con la lesión lo que he aprendido para toda mi vida. Me siento privilegiado, no tengo razón para quejarme ni sentir nada negativo.

Parece que se siente liberado de la pelea de los últimos tres años contra la adversidad...

La lucha es bonita porque luchas por un objetivo, no luchas contra vivir. Es una lucha para volver a sentirte futbolista, meter goles... Cada vez que estaba lesionado valoraba mucho todo. No tenía razón para quejarme, quería seguir peleando por algo bonito, valorar lo que tengo y me hacía sentirme tranquilo.

 

«Es el final soñado a toda la carrera, me parece perfecto»

Trasmite felicidad cuando todos estamos apenados por retirarse de esta manera.

Después de tantos años de futbolista, cuando decides dejarlo te sientes más tranquilo, te quitas el estrés y la presión que el futbolista tiene con mucha responsabilidad. Si estás lesionado por recuperarte, si estás bien por el partido del día siguiente. Cuando decidimos dejarlo te relaja y da tranquilidad. No siento pena porque es una carrera soñada desde el día que debuté hasta el último, que espero recordarlo como uno de los más bonitos.

¿Qué significa ser homenajeado en el estreno del nuevo Anoeta mañana ante el Barcelona?

Es el final soñado a toda la carrera, a toda mi vida. Como aficionado y jugador he visto muchas despedidas y poder despedirme en Anoeta, sumarle que es el primer partido en el nuevo campo, contra el Barcelona... Me parece tan perfecto, tan bonito, tan soñado que podía ser mejor, poco mejor, pero muy diferente y mucho peor. También estoy muy tranquilo y feliz por cómo voy a dar por finalizada mi etapa, creo que mucho mejor no podía ser.

Ante ese rival la gente va a recordar el gol más celebrado en Anoeta ante el Barcelona...

Tengo un buen recuerdo, muy especial y la gente no deja de recordármelo. Podía quitarnos el récord de imbatibilidad, era el día de Donostia, de la izada, y marcar en el último minuto y ganar fue redondear todo.

¿Qué espera sentir mañana?

Quiero disfrutar cada segundo que esté en el campo y llevarme esas sensaciones y esa ilusión para toda la vida, despedirme de mi gente que me ha dado tanto cariño. Cada vez que he jugado en Anoeta y casi más cuando no he estado en el campo, solo tengo palabras de agradecimiento. Sé que soy repetitivo, pero estoy muy agradecido a todos por todo lo que me ha dado la Real, por mi carrera, por todo.

¿Qué va a hacer en el futuro?

Seguir en el club. Quiero desconectar de todo esto, asimilarlo. Después veremos dónde me ve el club más útil. Yo también me quiero ver en un sitio que esté a gusto y pueda aportar. Donde esté quiero estar al 100%. Tengo una conversación pendiente con la Real. Tengo título de entrenador nacional, pero ahora no me veo en ningún sitio. Llevo muchos años, tengo mucha experiencia, me veo que tengo punch para aportar y enseñar, es lo que siento. Después se ve si vales y cómo lo haces. Estoy muy tranquilo y tengo claro que debo seguir formándome, entro en un mundo nuevo.

Tengo muchos proyectos. De primeras irme de vacaciones con la familia. Luego me gustaría dedicar mucho tiempo a la familia, los amigos y al deporte. He sido un deportista nato y quiero hacer otros deportes con tranquilidad y al 100%. Porque cuando al día siguiente tienes entrenamiento o partido no puedes disfrutar de la familia y de los amigos igual.

LOS ÉXITOS


«Como jugador disfruté más el año de la Champions, pero el mejor recuerdo es por el ascenso»

EL DESCENSO


«Más que a nosotros, a la Real le ha venido bien para apostar por la cantera muchísimo más»