2018/09/14

Erreportajea
 
Mutación en el grupo Kalashnikov: de las armas a los coches eléctricos

Del legendario fusil de asalto AK-47 a una notoria incursión en el sector de los vehículos eléctricos, pasando por los drones y los yates, el fabricante de armas ruso Kalashnikov está experimentando ahora un cambio sin precedente en sus 200 años de historia.

AFP
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Con gran asombro, muchos de los visitantes del Foro Internacional “Army 2018”, una feria de tecnología militar celebrada a finales de agosto en la región de Moscú, pudieron contemplar por primera vez un pequeño automóvil de color azul pastel y con un diseño retro inspirado en un raro modelo soviético de los años 70 del pasado siglo.

Con su nuevo «supercoche eléctrico» CV-1, Kalashnikov ha roto moldes, aunque también se ha colocado en la diana de las burlas por sus ambiciones de competir con la compañía estadounidense Tesla.

Las reacciones han sido muy sonadas porque la distancia entre la imagen consolidada del grupo y la de este coche es grande: el fabricante es conocido por sus armas de guerra, y el nombre del inventor del AK-47 –Mijail Kalashnikov– se ha convertido en el mundo entero en sinónimo de fusil de asalto, el arma predilecta en innumerables conflictos bélicos y guerras civiles.

Actualmente, Kalashnikov produce el 95% de las armas ligeras rusas y exporta a 27 países, mientras que su célebre fusil, que el grupo industrial califica sobriamente como «el más grande del siglo XX», ya ha entrado en su quinta generación.

Fundada en 1807 en Ijevsk (una localidad ubicada a 1.300 kilómetros al este de Moscú), la compañía Ijmach sufrió una serie de reveses a partir de 2013, cuando Rostec –el holding público que tiene su control– la fusionó con una fábrica vecina, Ijmekh, y rebautizó al complejo con el nombre de su empleado más famoso, el ingeniero Mijail Kalashnikov, fallecido a finales de 2013 a los 94 años de edad.

Precisamente, en uno de sus últimos actos públicos, el creador del fusil más vendido de la historia denunció ante el presidente ruso, Vladimir Putin, el declive de la empresa, la mala gestión y los bajos salarios que recibían sus trabajadores.

Tras la entrada de accionistas privados, en 2014, se han ido presentado nuevos modelos (fusiles de asalto, armas de caza, pistolas...), un cambio de imagen que llegó acompañado con el lanzamiento de vestimenta, cuchillos y accesorios, y con el acento puesto sobre las exportaciones pese a las sanciones estadounidenses debido a la crisis ucraniana. Ahora, en las tiendas de souvenirs de Kalashnikov se pueden encontrar gorras, paraguas y hasta fusiles de plástico.

El resultado de estos cambios ha sido muy significativo: Kalashnikov anunció en enero de 2017 un incremento del 30% de su plantilla de trabajadores, con 1.700 contratos nuevos, para responder al aumento de las exportaciones.

Al mismo tiempo, a raíz de las sanciones contra el grupo, transformó su nueva filial destinada a abrirle el mercado estadounidense en una empresa separada, Kalashnikov USA, que fabrica sus propias armas.

En febrero de 2017, el Estado ruso se convierte en accionista minoritario: el conglomerado militar-industrial Rostec cede la mayoría de las acciones al director general del grupo, Alexei Krivorutshko, que ya era accionista de la compañía.

El creciente desarrollo de productos civiles sigue la senda marcada por Rostec, que quiere aumentar la parte de su actividad civil hasta el 50% para 2025, apoyándose en especial en las exportaciones.

Con sus nuevos modelos de vehículos eléctricos, Kalashnikov se sumerge en un sector al que se le augura un brillante porvenir, pero que en Rusia aún está dando sus primeros pasos. Este verano, el grupo abasteció a la Policía con 30 motos y vehículos de tres ruedas eléctricos durante el Mundial de Fútbol. «El año que viene pondremos a la venta nuestra primera moto eléctrica», anunció Vladimir Dmitriev, director interino desde que Krivorutshko aceptó un puesto en el Ministerio de Defensa. En 2018-2019, el grupo comenzará a abastecer con motos y coches eléctricos a Emiratos Árabes Unidos.

«Hablamos de electro-movilidad, ya que entendemos que tarde o temprano el motor (convencional) va a desaparecer», comenta Olga Boitsova, directora comercial para productos civiles.

«¿Es un chiste?»

Mientras tanto, el prototipo de automóvil de inspiración retro, dotado de una autonomía de 350 kilómetros, podría ser modificado y no se sabe cuándo saldrá al mercado.

En un foro de internet, el estudiante Dmitri Rodionov, de 27 años, lo consideró «divertido» por su «concepto interesante». Por su parte, la jovial sexagenaria Elena Rajina piensa que será «tan fiable como un fusil Kalasknikov y conquistará el mundo entero». Pero otros se muestran más escépticos y las burlas se extienden por las redes sociales ante esta diversificación. «Vuestros tanques son geniales, pero sería mejor que abandonarais los coches», se burlaban unos usuarios en Facebook. «¿Es un chiste?», se preguntaba la web MoteurNature.com, dedicada al automóvil ecológico.

Un torrente de sarcasmo también inundó las redes sociales rusas en torno al prototipo apodado “Igorek” (el pequeño Igor), un robot de guerra bípedo destinado a ayudar a los soldados a desplazarse en zona hostil. Presentado en “Army 2018”, se le ha comparado con los anticuados modelos de las primeras películas de “La guerra de las galaxias”, que datan de los años 1980.