REAFIRMACIÓN INSUMISA EN EL VIEJO PATIO
EN EL MISMO LUGAR QUE HACE CASI UN CUARTO DE SIGLO ENCERRABA A DECENAS Y DECENAS DE DESOBEDIENTES NAVARROS SE INAUGURÓ AYER EL PARQUE DE LA INSUMISIÓN. EL REENCUENTRO EMOTIVO DE AQUELLOS LUCHADORES YA NO TAN JÓVENES TUVO UNA PARTE DE HOMENAJE HISTÓRICO PERO OTRA DE REAFIRMACIÓN. SE RECONOCEN EN MUCHAS BATALLAS DE HOY.

El espacio en que decenas de desobedientes navarros al Ejército español estuvieron encarcelados en los 90 es ya oficialmente el Parque de la Insumisión. El acto se desarrolló exactamente en el lugar que ocupaba el patio de la prisión derribada en 2012 por las instituciones del régimen, que parecían ansiosas de borrar ese vestigio de más de un siglo de luchas.
Los insumisos entonces veinteañeros son hoy cuarentones o han pasado del medio siglo, y seguramente nunca pensaron que esa batalla fuera a ser celebrada como la epopeya que fue, y con impulso del Ayuntamiento de Iruñea. Quizás ni sean conscientes del todo de que gracias a su pelea los niños y niñas que en abundancia acudieron al evento de ayer ni siquiera sabrán qué era la mili.
Fue un homenaje pero, a la vez, también la renovación de un compromiso, resumido así por uno de ellos, Iñigo Ramírez: «Tenemos motivos para recordar con alegría aquella lucha, y para seguir animándoos a ser desobedientes ante leyes injustas. Nos reconocemos en nuevos encadenamientos defendiendo la naturaleza, en cortes de carretera, en okupaciones, en acampadas, en las plazas, en las herri harresiak, en nuevos boicots, en referéndums ilegales, en la marea feminista que inunda las calles y en los intentos de paralizar desahucios». Y le añadió: «Bienvenidos sean este parque y este monolito si no es solo para mirar al pasado, sino para seguir diseñando estrategias antimilitaristas, para avanzar hacia un mundo sin cárceles y sin ejércitos». Como voz de los insumisos presos entonces, Ramírez fijó un nuevo reto: «Cambiar de nombre a una de las principales avenidas de nuestra ciudad, la Avenida del Ejército». La mención fue muy aplaudida.
El dolor y el humor
Los familiares también fueron parte esencial de ese ejercicio de desobediencia civil y en consecuencia tuvieron voz en el acto. Integraron AFOINA, una asociación muy activa en la denuncia y en el respaldo a los jóvenes encarcelados. «Hasta llegamos a entrevistarnos con el ministro Belloch», recordó una de las veteranas, Conchita Salinas, que rememoró además las concentraciones de los viernes ante la antigua Audiencia del Paseo de Sarasate, las kalejiras de los jueves para acompañar a la cárcel a quienes estaban en tercer grado, las emisiones de las «madres de la radio» que llevaban a las celdas su cariño por las ondas... Fuera del guión escrito, Salinas añadió, emocionada: «¡Cómo nos contagiásteis vuestra utopía, qué bella era!».
Bella pero dura. Salinas habló de «calvario» (cárcel, alejamiento, huelgas de hambre...)&flexSpace;y Argiñe Salanueva evocó la muerte de su hermano Unai, cuando estaba preso en tercer grado en Iruñea. Ocurrió en febrero de 1997 y ha quedado como el drama irreparable de esta pelea. La ovación inmediata de los presentes atestiguó que el insumiso txantreano no ha caído en el olvido. Argiñe le recordó a él y a todos los insumisos y familiares fallecidos desde entonces.
Durante el breve acto, los centenares de asistentes corearon consignas míticas de aquellos años vibrantes: «Intsumisioa», «Intsumisoak askatu», «Y la mili pa qué», «Si esto no se apaña, caña, caña, caña», «Abajo los muros de las prisiones»... Hubo referencias no solo a los insumisos presos, sino a todos los que sufrieron en ese penal durante un siglo. El propio Ramírez destacó cómo en su lucha se incluyó también la defensa de los derechos de otros prisioneros, y cómo fueron dispersados por su atrevimiento.
Y si hubo momentos muy duros, también es cierto que todo estuvo impregnado de las ganas de juerga, la imaginación y el humor de toda lucha juvenil que se precie. En lo musical nadie plasmó aquel ambiente como el naparmex de Kojón Prieto y los Huajalotes, así que uno de los suyos –Toñín de la Cuesta en su época de insumiso preso, Tonino Carotone en su posterior carrera musical– tomó el micrófono ayer para empezar la fiesta. Sonaron ‘‘Insumisión’’&flexSpace;y ‘‘Carcelero’’, dos hits del movimiento desobediente que también contribuyeron a desarmar al contrario. Entre tema y tema recordó cuando a él y a Perico Oliver los sacaron de la cárcel navarra rumbo a Puerto de Santa María (Cádiz) y Salto del Negro (Canarias): «Iruñea empezó a arder y nos dejaron en Navalcarnero y Herrera, toda una fortuna», contó Tonino. Anécdotas así hay miles en una batalla que desde la perspectiva actual parece que fue corta, pero se prolongó cerca de una década, y eso sin remontarse a pioneros como Pepe Beunza, destacado en la intervención de Iñigo Ramírez.
Asiron: «David y Goliath»
El monolito de piedra que corona este Parque de la Insumisión atraía las miradas de todos y fue telón de fondo para la foto de grupo. El alcalde de Iruñea no solo ha sido decisivo para impulsar este reconocimiento, sino también lo fue para quitar el plástico que recubría la pieza, dado que se había quedado enganchado arriba y hacía falta alguien con centímetros.
Solventada la anécdota –en un acto insumiso tenía que colarse algo jocoso–, Joseba Asiron no escatimó elogios hacia aquellos jóvenes luchadores: «Esta es la protesta pacífica más importante de Nafarroa. Fue David contra Goliath. Tuvieron enfrente a todo un Estado muy poderoso y lograron lo impensable, con la determinación del que hace frente a la injusticia. Fue referencia en toda Europa».
Joseba Asiron acabó agradeciéndoles el esfuerzo «por nuestros hijos», que hoy no tienen que ir a «aquella mili que otros sí padecimos». Y sonó ‘‘Intsumisoarena’’ de Oskorri, con la letra de Jon Sarasua que también ilustra muy bien la mentalidad de aquellos desobedientes: «Natural sentitzen dut/ egiten dudana/eta natural egin/ sentitzen dudana».
El monolito ha sido obra de Pello Iraizoz y en él se leen los lemas ‘‘Libertad’’, ‘‘Insumisión’’&flexSpace;y ‘‘Un logro histórico’’, en castellano y euskara, junto a la representación de tres jóvenes entre rejas y en actitud de protesta. Todo en un sitio, el solar del patio de la prisión, en que «si hace 20 años nos hubieran dicho que íbamos a volver a juntarnos, no imaginaríamos nada bueno. Sabíamos quiénes habitan las cárceles y, en plena oleada de recortes de libertades, hubiéramos pensado que tendríamos boletos para volver aquí», dijo Ramírez. La insumisión no puede ser pasado, porque es una actitud.
INTERVENCIONES:
«Los que tuvimos que padecer esa mili también os estamos muy agradecidos, por nuestros hijos»
JOSEBA ASIRON
Alcalde de Iruñea (EH Bildu)
«Tenemos motivos para la alegría, pero ninguno para dormirnos; hay mucha razón para luchar hoy día»
IÑIGO RAMÍREZ
Insumiso preso
«Los insumisos hacían un gran trabajo con el resto de presos, mejorando sus condiciones de vida»
ARGIÑE SALANUEVA
Hermana del fallecido Unai Salanueva
«Lo recuerdo como hoy, ¡qué calvario pasásteis! ¡Y cómo nos contagiásteis vuestra utopía, qué bella era!»
CONCHITA SALINAS
Madre de insumiso (asociación AFOINA)

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