Mikel CHAMIZO
DONOSTIA

El trombonista Christian Lindberg dirige una creación propia junto a la OSE

El trombonista, director y compositor sueco Christian Lindberg se pondrá al frente de la Orquesta Sinfónica de Euskadi en un programa que incluye obra de Sibelius, Bernstein y un original concierto para trombón compuesto por él mismo y en el que ejercerá también de solista y actor. «The tale of Kundraan», tercera entrega en la serie de este personaje ficticio, es una fábula cáustica sobre la corrupción en el mundo de la música clásica.

La Orquesta Sinfónica de Euskadi da inicio mañana a la gira de su segundo concierto de abono, que tras arrancar en Gasteiz llegará a Iruñea el martes, el miércoles a Bilbo y el jueves y viernes al Kursaal de Donostia. Estos cinco conciertos estarán dirigidos por un músico muy especial, una figura polifacética del mundo de la música clásica que ha obtenido el éxito como intérprete de trombón pero también como director y compositor. Se trata del sueco Christian Lindberg, que ya estuvo con la orquesta vasca en 2016 y 2012 pero cuya colaboración se remonta aún más atrás. «La primera vez fue con Gilbert Varga», rememoró Lindberg el viernes en un encuentro con la prensa. «Nos convertimos en grandes amigos y escribí específicamente para él un concierto para trombón que luego grabamos juntos. Fue él quien me trajo primero a Euskal Herria y me volvió a invitar por segunda vez, de lo que me alegro porque la relación con los músicos de esta orquesta siempre ha sido muy cálida. Es muy fácil socializar con ellos», asegura el músico sueco.

Antes de que Lindberg apareciera en el panorama, el trombón había sido un instrumento muy poco explotado en el ámbito de la música clásica. «Trombonistas clásicos que fuesen referentes, sencillamente no había ninguno», reconoce Lindberg, que se pasó al instrumento de varas con dieciséis años tras iniciarse con la trompeta. «Pero sí había grandes trombonistas de jazz y, concretamente, Jack Teagarden fue muy influyente para mí». Lindberg hizo sus escarceos con la banda de jazz Dixieland, pero a los dieciocho obtuvo el puesto de trombonista en la Ópera Real de Suecia, una posición que le duró muy poco. «Cuando empecé a tocar dentro de la orquesta me di cuenta de que el uso que se hacía del instrumento era tremendamente limitado y que yo podía llegar mucho más lejos, así que empecé a perseguir una carrera como solista». Dejó la orquesta poco después y tres años más tarde, en el año 1981, ganó la Bienal de Solistas Nórdicos, que fue el primer impulso a una trayectoria que no tenía precedentes.

Lo más difícil para Lindberg fue convencer a las orquestas y los agentes de que el trombón podía ser un instrumento solista a la altura del violín, el violonchelo o el piano. «Fue lo más difícil que he hecho en mi vida», reconoce el sueco. «Pero debido a que encontré tanta resistencia y que yo me empeñé de tal manera en lograrlo, otros pasos que di posteriormente en mi carrera me resultaron fáciles», afirma en referencia a su salto a la composición y la dirección de orquesta con casi cuarenta años. «Fue algo muy sencillo en comparación a los diez años que pasé luchando para que se reconociera el trombón».

Músico completo

En el programa que ha escogido para la OSE, Lindberg pondrá en acción todas sus facetas como músico. Por un lado será director, con el reto de abordar una obra central de la música finlandesa, la “Sinfonía nº 3” de Jean Sibelius. «Es una obra muy especial para mí», confiesa Lindberg, «porque tiene un sabor muy nórdico que tiene que ver con la luz. En el norte no tenemos mucha luz y eso nos hace un poco depresivos. Pero en esta sinfonía puedes ver cómo Sibelius está luchando contra la oscuridad y cómo, cuando por fin alcanza el brillo, este se instala en su cabeza». «Es una sinfonía maravillosa, con la sonoridad de una película de Bergman», defiende Lindberg, que ha abordado a menudo a Sibelius en la veintena de CDs que ha grabado como director (como trombonista superan los ochenta).

Junto a Sibelius y la suite de la “La ley del silencio” de Leonard Bernstein, Lindberg abordará también una pieza suya, en la que desempeñará funciones de director, trombonista y recitador. Una obra que, «aunque es también muy nórdica, está basada en una idea global», explica. «El personaje protagonista, Kundraan, se me apareció mientras estaba en una gira por Asia. Es una encarnación de un tipo de persona que veo mucho en el negocio de la música, en el que hay mucha corrupción y artistas ambiciosos que harían cualquier cosa para alcanzar sus objetivos». En “The tale of Kundraan” este personaje imaginado por Lindberg recibe una oferta del mismísimo Lucifer para avanzar rápidamente en su carrera como director de orquesta. Una historia fáustica para la que Lindberg ha escrito un guion y una partitura llena de sarcasmo y referencias a otras músicas.

También una propuesta con la que Lindberg trata de luchar contra ciertas resistencias establecidas en la música clásica. «Antes de 1940 la música contemporánea no era considerada como tal, sencillamente era la música del momento y un estreno absoluto era un gran suceso», asegura. «Pero con el nacimiento de la industria discográfica llegó también el negocio, que quería que se programase más y más lo que mejor se vende. Y así, el mundo de la clásica se fue volviendo conservador, hasta el punto de que hoy solo se repite Tchaikovky, Beethoven y Mozart todo el tiempo», se lamenta Lindberg.