2018/11/09

Erreportajea
EDUCACIÓN EN NAFARROA
Skolae contra el machismo y la caverna contra Skolae

La Unesco fija como prioridad la igualdad de género. Y dice que se camina hacia ella a través de la Educación. Con este fin, Skolae lleva testándose un año en Nafarroa. Pero ha cometido el ‘pecado’ de entrar en la educación sexual. Ciertos sectores se han levantado en armas –y pleitos– contra él. Con apoyo de UPN y PP.

Aritz INTXUSTA
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Ya comienza a ser difícil distinguir realidad de ruido, pues la maquinaria propagandística trabaja a pleno rendimiento. Desde los grupos de Whatsapp de UPN se difunden cartelitos anónimos con textos de cartas de opinión remitidas a los medios por madres y políticos del partido contra el programa Skolae. Los titulares chuscos de algunas noticias hacen bastante evidente que se están traspasando los límites. “El programa Skolae propone fomentar la masturbación entre niños y niñas de 12 años y comentarlo en clase” o “El Ejecutivo foral animará a niños de 6 años a comparar sus genitales y a los de 9 a indagar sobre la eyaculación”, han llegado a publicar.

Tras estas acusaciones indisimuladas de corrupción masiva de menores por parte de la Consejería de Educación, ocho familias de caros centros concertados (San Cernin y Liceo Monjardín) han pedido judicialmente «la supresión de la efectividad del programa Skolae» pues consideran que vulnera el derecho a la libertad ideológica y el artículo de la Constitución española que garantiza «el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral acorde a sus propias convicciones». También la Confederación Católica de Padres (Concapa) ha interpuesto un recurso demandando la paralización de Skolae.

La experiencia en los centros piloto

Los descalificativos contra el programa llegan con un año de retraso. Skolae lleva en marcha un año en 16 centros piloto, donde se han ido testando y corrigiendo sus metodologías. «Yo he puesto en práctica varias de las actividades en mis clases», explica Mónica Sanz, vicedirectora del Instituto de Marcilla. Skolae no es una asignatura sino un conjunto de actividades para enseñar igualdad y prevención de la violencia de género que se desarrolla dentro de las materias del currículum ordinario. Antes de llevarlas a la práctica, los profesores que pondrán en práctica Skolae participan en cursos de formación sobre los objetivos y materiales del programa (más de 200 fichas con distintas actividades).

Entre otras de las fichas, Sanz puso en práctica la actividad del vídeo “La escalera de Pepa y Pepe” a sus alumnos durante una clase de euskara, que es la asignatura que ella imparte de forma habitual. Este audiovisual describe una relación tóxica, donde Pepe, peldaño a peldaño, va controlando cada vez más a su pareja, Pepa, hasta llegar al maltrato. Al final, Pepa tiene muy difícil escapar. Primero la separa de sus amistades, luego empieza a controlarle el móvil, su forma de vestir, etc. «El objetivo es que los jóvenes sepan identificar pronto las señales de una relación así, para que puedan cortarla antes de que sea demasiado tarde», subraya Sanz. Como se ve, el material en sí no tiene que ver con la asignatura de Euskara, aunque la profesora lo aprovechó para que los alumnos debatieran después en esa lengua y trabajaran la oralidad.

La profesora niega que el plan haya surgido de una teoría política feminista «radical» y con objeto de «adoctrinar», tal y como postulan los airados detractores de Skolae. Sanz asegura que los materiales que proporciona son útiles para combatir un problema real que se ve en el día a día. «Relaciones como las de Pepa y Pepe se pueden llegar a ver en los recreos», afirma la profesora. Sanz subraya que las órdenes de alejamiento entre adolescentes son una realidad dentro de los institutos.

De hecho, antes que Skolae se pusiera en marcha, en ese mismo instituto de Marcilla se trabajaba en un proyecto pionero de educación en igualdad. El programa Skolae ofrece un marco para organizar en qué curso es mejor realizar según que tipo de actividad y fija uno objetivos. La programación de las actividades se marca después en las tutorías.

Ainhoa Navarro y Julia de Pablo, dos profesoras de la Escuela de Educadores, enviaron una carta a los periódicos para poner sobre aviso de que la polémica sobre Skolae se había creado artificialmente. Esta escuela también era otro de los centros piloto del programa. Antes de enviar la misiva a la prensa, ambas profesoras fueron formadas por los redactores de Skolae (se han formado ya más de 2000 profesores dentro del programa). «Aquí enseñamos FP y yo puse en práctica ejercicios de Skolae en un ciclo de Educación Infantil. Todo estaba muy pautado. Analizamos vídeos, las letras de canciones actuales», explica De Pablo. Al igual que en Marcilla, tampoco la formación en Igualdad de sus alumnos sido algo novedoso en el centro. «Antes, no había año que no realizara un ejercicio de análisis de estereotipos de los anuncios. Es necesario», comenta.

Lo que le gustó de Skolae a esta profesora era que, además de proponer este tipo de actividades y ofertar los materiales, la forma de ponerlos en práctica resultaba muy abierta. «No seguí las pautas que daban a rajatabla. Igual los alumnos reaccionaban de forma distinta a lo esperado y yo les seguía para ver hasta dónde llegaban. Luego proponía mejoras y cambios en las actividades. Sentí que me escuchaban y, de hecho, muchas cosas se cambiaron». A esta profesora le tocó impartir el programa, pero también vivirlo como madre, puesto que dos de sus hijos iban a otro centro piloto.

Sorpresa entre los técnicos

Suena la sirena del recreo en el colegio Jorge Manrique de Palencia. Por fin, Miguel Ángel Arconada, tiene un hueco para explicar de qué trata Skolae. Él ha sido el coordinador de las tan criticadas fichas de Skolae. «Permíteme la ironía –comienza–. Pero Skolae tiene más de 210 fichas y todas las críticas se centran en tres. Eso quiere decir que el 99% de nuestro trabajo lo hemos hecho bien».

«Pienso que se ha logrado un gran trabajo, pues se ha programado una educación en igualdad con objetivos claros desde 0 hasta los 18 años, con implicación centro a centro y que no son ya tareas aisladas», dice Arconada. Este vallisoletano ha asesorado en programas de igualdad en Latinoamérica y otros puntos del Estado español «con gobiernos de todos los colores». Pero nunca se había encontrado con una oposición así de virulenta. «Nos han llamado pederastas, pedófilos... nos han dicho de todo», se lamenta. «Han sacado frases de contexto para generar una polémica interesada. Lo han hecho desde el desconocimiento y la falta de respeto. Leyeron juegos eróticos infantiles y no sé qué pensaron. Podrían haber gastado tres minutos y mirar en Google qué son estos juegos. Todavía sueño con una viñeta que han hecho. Sale un chupete con el nombre de Skolae y en la parte que se chupa han puesto un pene», sostiene el experto.

Arconada recuerda que buena parte de los materiales relacionados puramente con la sexualidad no han sido elaborados por Educación, sino que se trabajaron conjuntamente con el Instituto Navarro de Salud (INS). En este punto, el mayor cambio ha sido tratar la sexualidad en su globalidad, incluyendo el disfrute personal y la realización. Pues de otra forma «la sexualidad solo llegaba con un componente negativo, de prevención de embarazos y de enfermedades de transmisión sexual», según explicaron técnicos del INS a preguntas de este medio.

Repensar hasta los patios de colegio

«De repente, en la ESO hablamos de prevención de violencia, pero es tarde, porque ya están fijadas las pautas de enamoramiento y relación de pareja. En Bachiller hablamos la prevención de enfermedades de transmisión sexual, pero también es tarde. Ahora empiezan a ver pornografía a los 9 años. Hay que trabajar en cada edad lo que corresponde, por eso hemos marcado objetivos de cero a 18 años». Quien así habla es Pilar Mayo, responsable de Igualdad y Convivencia del Departamento navarro de Educación.

Mayo sostiene que, cuando se acabó con la segregación en los centros, las mujeres pasaron a educarse como hombres. Se dejó de aprender a coser, a cocinar y otras cosas útiles de colegios femeninos. Solo valía lo masculino. «A día de hoy, en el centro del patio del colegio hay una cancha de fútbol donde juegan los niños mientras que las niñas juegan en las orillas del patio», ejemplifica.

Skolae tiene cuatro ejes para romper con eso. El primero es tomar conciencia de esa desigualdad, de que hay juguetes para niños y otros para niñas. Y de que unos juegan en el centro y las otras, en la orilla. La segunda idea de Skolae tiene que ver con la independencia y la autonomía y su objetivo es romper con la idea de que el hombre trae el dinero a casa y la mujer se dedica a los cuidados. Un tercer eje es el de trabajar los empoderamientos y la idea de que los chicos son líderes y las chicas, mandonas. Y ya por último está la educación sexual.

Para cada materia hay fijados objetivos según edades, que hay que cumplir de forma obligatoria en la red pública. Los concertados, según Mayo, podrán utilizar los materiales preparados o emplear los suyos propios. «Pero los objetivos también tendrán que cumplirlos. Para eso está la inspección». Porque los detractores de Skolae sí tienen razón en algo. La coeducación en igualdad en Nafarroa va a ser algo obligatorio.