2018/12/03

Ecos bíblicos para una denuncia de la xenofobia
Mikel INSAUSTI
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El cine magiar lleva una década muy preocupado por la ascensión del fascismo en Hungría, como no es para menos. El año 2009 fue clave para el estallido de actos xenófobos, a raíz de las elecciones europeas que convirtieron al partido ultraderechista Jobbik en la tercera fuerza política del país. El ataque por parte de grupos neonazis a un campamento gitano saltó a las páginas de los diarios, un hecho trágico que ha inspirado ya varias películas. En su día pudimos ver “Sólo el viento” (2012) de Benedek Fliegauf, que fue premiada en la Berlinale con el Gran Premio del Jurado. Ahora nos llega “Genezis” (2018) de Árpád Bogdán, que también ha sido presentada en la Berlinale dentro de la sección Panorama, además de en el Cinema Jove de Valencia, dónde triunfó como Mejor Película.

Son títulos pensados para los festivales de cine, con sus virtudes y sus defectos. Y hay que tener en cuenta que Árpád Bogdán en concreto es casi un debutante, ya que con anterioridad solamente había realizado la inédita “Happy New Life” (2007). Se le nota mucho, por ejemplo, la influencia del maestro Bela Tarr, con el que comparte al compositor de la banda sonora Mihály Vig, y cuyo trabajo va en función del atribuido al sonidista Gábor Császár, que interrumpe con detalles puntuales del ruido ambiental el silencio de los personajes, no siempre lo significativo que sería de desear.

Si el sonido contribuye a situar el contexto hiperrealista de la narración, la parte visual es más simbolista, y a través de ella el autor quiere aportar un aliento de esperanza en medio de una coyuntura conflictiva. Las tres historias protagonizadas por un niño, una adolescente y una mujer están conectadas por la idea de la redención y los ecos bíblicos del título en relación con el contacto de sus cuerpos con el agua. Por diferentes caminos acaban coincidiendo en la superación del odio racial y sus consecuencias sociales.