2018/12/31

Beñat ZARRABEITIA
Periodista
Un partido que se juega en las canchas y se gana con diplomacia

El autor, que lleva años siguiendo de cerca la compleja pelea por lograr la oficialidad de las selecciones vascas, desgrana los importantes pasos que se han dado estos últimos meses y apunta las principales claves de cara a un 2019 que puede ser un punto de inflexión en un camino que no será fácil en absoluto.

Desde la complejidad,el trabajo silencioso, elestudio de cadareglamentación ycaso a caso, con lasvías diplomáticas yjurídicas siemprepresentes, el objetivoes ver a lasselecciones vascascompitiendo en lamayor cantidad de modalidades posibles.

El pasado 12 de diciembre marcó un antes y un después en el camino hacia la oficialidad y el reconocimiento internacional de las selecciones deportivas vascas. La asamblea de la federación de fútbol (FVF) aprobó con 43 votos a favor y una única abstención solicitar su ingreso en la FIFA y la UEFA. La decisión supone un hito, ya que abre un enorme abanico de posibilidades diplomáticas y permitirá ejercer como tractor para que otros entes federativos vascos sigan el mismo ejemplo y pidan su admisión en sus respectivos organismos internacionales.

La medida conlleva también un espaldarazo al trabajo que ha venido realizando la dirección de Deportes del Gobierno de Lakua, con Jon Redondo a la cabeza, y que cuenta con el respaldo de Euskal Herria Kirola. En 2014, el ejecutivo presentó un informe jurídico elaborado por el catedrático de la UPV Juanjo Álvarez en torno a la oficialidad de las selecciones vascas. Desde entonces, se han ido produciendo pasos en ese sentido debido al trabajo realizado con todas y cada una de las federaciones. En ese sentido, es necesario destacar la labor efectuada por el abogado David Salinas-Armendariz y el exjugador del Athletic Koikili Lertxundi. El trabajo de ambos está siendo determinante para ofrecer seguridad jurídica y asesoramiento técnico a las federaciones vascas. Una labor silenciosa, paciente y pedagógica para aclarar dudas, dotar de herramientas legales, empoderar y ahuyentar los miedos.

Los primeros frutos llegaron de la mano del reconocimiento oficial de la selección de sokatira, con sendas destacadas participaciones en los Mundiales de 2016 y 2018, éxitos a los que pretende dar continuidad en la cita de 2020. Un campeonato muy especial, ya que se celebrará en Getxo. Otras de las modalidades que han alcanzado la oficialidad son el kayak surf o la pelota “one wall”. Esta última, una disciplina en la que Patri Espinar y Amaia Araiztegi se colgaron el oro en el mundial de la CIJB disputado el pasado mes de junio en Colombia. La de Usansolo, además, se llevó otro título individual.

Con la llegada del otoño, las selecciones deportivas vascas volvieron a entrar de lleno en la agenda. Primero, con la participación del equipo de K-1, una modalidad de lucha, en la copa del mundo celebrada en Letonia. Pocos días después, el combinado de fútbol volvía a jugar un partido tras casi dos años de ausencia. La cita ante Venezuela, además de suponer el regreso a Gasteiz tras casi cuatro décadas, se disputó en fecha FIFA y pese a no colmar todas las expectativas del ejecutivo ni de Euskal Herria Kirola, sirvió para impulsar la hoja de ruta hacia la asamblea del 12 de diciembre. Pocas semanas después, se hacía público que la federación vasca de boxeo y deportes asociados había sido admitida en la IBF, el organismo internacional competente.

Por su parte, la petición registrada por la federación vasca de surf en la sede de la Surf-International Surfing (ISA) resultó otro salto cualitativo. Cabe recordar que la EHSF ya fue miembro de pleno derecho para de la ISA hasta que fue expulsada a petición de la federación española. La solicitud de ingreso abre un nuevo camino en una disciplina que será olímpica en 2020, que incluirá primero el envío de documentación, alguna polémica mediática teledirigida desde Madrid y, muy probablemente, en su estación final, una resolución del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).

Es parte de una segunda tanda de peticiones en las que tal y como reconoció en una reciente entrevista concedida a Hamaika Telebista, Jon Redondo señaló que espera que «el caso del fútbol sea un ejemplo que invite a otras federaciones a dar el paso». Una vez aprobada la solicitud en la asamblea del 12 de diciembre, que no estuvo exenta de presiones tanto externas como locales, se abrió una nueva etapa. La primera reacción de la federación española (RFEF) y su presidente Luis Rubiales, además de minimizar el recorrido de la iniciativa, fue solicitar a su homólogo vasco Luis Mari Elustondo la dimisión. Desde Euskal Herria Kirola salieron al paso mostrando su apoyo al presidente de la federación vasca, después de haber aguantado el tipo y sacar adelante la asamblea de Durango pese a las injerencias externas e internas.

A corto plazo, la cuestión tiene dos vertientes: aumentar, estandarizar y otorgar carácter competitivo a los partidos que disputen tanto la selección masculina como la femenina. En ese sentido, además de jugar en fecha FIFA, existen otros planteamientos sobre la mesa, como el nombramiento de un director técnico independiente de las estructuras del Athletic o la Real, la llamada y monitorización de los mejores jugadores, además de otras cuestiones protocolarias, logísticas o comunicativas. Medidas que podrían aplicarse en mayo, ya que la federación vasca tiene intención de jugar sendos partidos a domicilio, en Centroamérica frente a una selección que ha participado en los últimos Mundiales en el caso de los hombres, y frente a un combinado de británico en lo que a las mujeres respecta.

Desde el ejecutivo de Lakua se trabaja para organizar un torneo que cuente con la participación de Euskal Herria, Catalunya –cuya federación tiene una idea similar en mente– y dos selecciones más y así poder disfrutar de dos encuentros en el mismo fin de semana, contando con un aliciente competitivo en juego. No es una empresa fácil, ya que el calendario, más aún con la disputa de la UEFA Nations League o la clasificación para la Eurocopa de 2020, dejan un escaso margen para la celebración de un evento así. Existen más obstáculos, tales como el alto caché de algunas de las mejores selecciones del mundo o las reticencias de algunas federaciones a jugar contra combinados no oficiales.

Paralelamente, está el trabajo diplomático vinculado a la solicitud de entrada en la FIFA y la UEFA. David Salinas-Armendariz es ferviente partidario de ofrecer una alternativa negociada a la federación, que incluya cláusulas como el no enfrentamiento mutuo y otras cuestiones que permitan una cohabitación menos lesiva. Desde la RFEF, así como desde la esfera mediática española, es probable que no se disponga de voluntad para el diálogo. Sin embargo, en Gasteiz consideran fundamental agotar todas las vías para alcanzar un acuerdo y proponer una serie de medidas que posibiliten una salida amistosa.

Es más, las mismas podrían ser argüidas posteriormente en instancias superiores. Existen varios precedentes, diferentes entre sí, pero que permiten obtener algunas claves a futuro. Casos como los de Gibraltar, el más emblemático, Kosovo o Jersey podrían ser referenciales a la hora de encarar el trayecto hacia el TAS. Asimismo, atendiendo a los artículos número cinco y ocho de los Estatutos de la FIFA, no se divisan impedimentos para que los jugadores navarros o de Ipar Euskal Herria pudieran formar parte de las selecciones de la FVF.

Con la entrada del nuevo año, la intención es continuar por la misma línea. Incidir en las vías abiertas tanto en el fútbol como en el surf, además de explorar las opciones existentes federación a federación. Apoyados en el mencionado modelo tractor, se busca un efecto dominó, que impulse nuevas peticiones en las próximas semanas. Una de las primeras podría ser la de halterofilia. Una disciplina de cuyo organismo internacional (IWF) forman parte las federaciones de varios territorios sin Estado, es el caso de Escocia, Irlanda del Norte, Macao, Norfolk, Nieue, Nauru, la Polinesia Francesa, Islas Cook o Islas Marianas del Norte.

El objetivo es estudiar las posibilidades de cada caso, analizando sus particularidades. Otros deportes analizados son los del atletismo, la natación o el rugby. Se buscan pasos sustanciales y de mayor impacto que los que consiguieron, por ejemplo, en Catalunya. Allí, cuentan con 78 federaciones, de las cuales 22 son oficiales, pero prácticamente todas forman parte de deportes muy minoritarios.

Lakua ayudará económicamente a los entes que inicien el camino en pro de su reconocimiento internacional y buscará demostrar la capacidad de las federaciones vascas organizando competiciones en las disciplinas en las que la selección vasca ha sido admitida de forma oficial. Por su parte, Euskal Herria Kirola tratará de dar un salto cualitativo en 2019, para impulsarse con más fuerza en un periodo en el que la oficialidad de las selecciones vascas volverá a estar tanto en la agenda política como en la deportiva.

Y mención especial a un caso aparte: que la federación vasca no forme parte de la federación internacional de pelota vasca, además de un agravio histórico y cultural, supone una enorme contradicción. El último Mundial, celebrado en Barcelona, repleto de deportistas vascos compitiendo con las selecciones española y francesa –algunos de ellos sacaron la ikurriña en el podio–, dejó un regusto amargo. Con dicha vía bloqueada, la intención del ejecutivo de Lakua, así lo explicó Redondo en la entrevista de Hamaika, es crear «un campeonato mejor, en el que los jugadores tanto profesionales como aficionados de todas las disciplinas tengan intención de participar». Un torneo que podría arrancar en 2020 y en el que, obvio, participaría la selección vasca.

Ese mismo año se disputarán los Juegos Olímpicos en Tokio, marcados por una legislación propia que impide la participación de delegaciones que no formen parte de un Estado reconocido por la ONU. Es decir, actualmente, a pesar de los pasos en numerosas disciplinas para obtener la oficialidad de las selecciones propias, en las citas olímpicas y paralímpicas las y los deportistas vascos deberían seguir compitiendo bajo las delegaciones de España y Francia mayoritariamente.

La única opción para poder contar con un Comité Olímpico Vasco es tener un Estado propio. En cambio, la FIFA, por ejemplo, cuenta con 211 asociados frente a los 193 de Naciones Unidas. Desde la complejidad, el trabajo silencioso, el estudio de cada reglamentación y caso a caso, con las vías diplomáticas y jurídicas siempre presentes, el objetivo es ver a las selecciones vascas compitiendo en la mayor cantidad de modalidades posibles.

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