Mikel INSAUSTI
RAZZIA

La lucha por la libertad en un Marruecos represivo

Si hay en Marruecos un cineasta valorado internacionalmente, ese es Nabil Ayouch, dado a conocer fuera de su país con “Ali Zaoua, príncipe de Casablanca” (2000) y consagrado definitivamente por “Los caballos de dios” (2012), película que le valió la Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid. También ha saltado a los titulares de la prensa especializada por la polémica que le ha perseguido con su anterior “Much Loved” (2015), que tras ser presentada en Cannes fue prohibida en el país alauita. Lejos de echarse atrás, en “Razzia” vuelve a denunciar los límites que tanto las libertades individuales como las colectivas sufren dentro de una sociedad dividida entre una aparente modernización y un religiosidad represiva y castrante.

La película está dividida en cinco relatos protagonizados por cinco personajes que luchan por su libertad cotidiana. La mujer moderna es interpretada por la coguionista Maryam Touzani, y sus problemas se disparan cuando queda embarazada y se plantea abortar. Por el lado adolescente Doumia Binebine hace de chica que quiere perder la virginidad como un acto normal. La comunidad gay tiene a Abdelilah Rachid, que hace de un joven trabajador de La Medina señalado por su homosexualidad, y cuyo sueño es ser cantante de rock a semejanza de su ídolo Freddy Mercury. Por la enseñanza figura Amine Ennaji, como un maestro de las montañas del Atlas al que prohíben dar clases en lengua bereber. Y entre los inmigrantes está Arieh Worthalter, un barero judío que sufre segregación.