Iñaki LEKUONA
Periodista

El regalo

Al Baltasar de Andoain lo han arrojado a la pira de las redes sociales porque en un juego de palabras en un idioma que no es el suyo se despidió del balcón consistorial con un «que sepáis que los padres son los reyes». Reyes de casa quiso decir, y algunos infantes que así lo entendieron respondieron «y nosotros príncipes y princesas», pero los adultos, que para eso somos adultos, ya hemos decidido, uno, hacer oídos sordos a lo que nos digan los más pequeños, y dos, convertir el desafortunado discurso en trending topic, quemando las primeras neuronas de este 2019 en un asunto, el de la monarquía, que, bien lo sabe Disney, levanta pasiones. En la película de la vida, sin embargo, los miles de Baltasares que se esfuerzan por encontrar una vida mejor a este otro lado de Europa siguen siendo acechados en la muga del Bidasoa, donde la policía francesa continúa inspeccionando autobuses y furgonetas en un intento de frenar lo irrefrenable. Y como no acarrean el perfume de la mirra, como no traen más regalo que el de sus propias vidas, los Estados les cierran las puertas de nuestra Feliz Navidad. Sin embargo, aunque la solidaridad no reine entre nosotros, hay súbditos suyos que este nuevo año insisten en compartir su tiempo. Un regalo con mayor valor que el oro, pero que quemamos como si fuera incienso, sobre todo en redes sociales, ahora mismo, auténticos reyes sociales.