2019/01/11

Gloria LATASA
gloriameteo@hotmail.com
Más oxígeno y altitud
No es necesario moverse a gran altitud para tener síntomas de mal agudo de montaña

Si algo define lo que en montaña se denomina la «Zona de la muerte» es que se trata de un lugar –por encima de los 7.500 metros de altitud– donde el tiempo para permanecer en él es limitado. El principal problema (no el único) es la falta de oxígeno. A pesar de que la proporción del mismo se mantiene igual que a nivel del mar (21% del aire), la presión es menor y, por tanto, hay menos cantidad de aire y menos oxígeno.

Otra altitud que marca un límite importante de cara a las ascensiones son los 5.000-5.500 metros. Esto es debido a que no es posible vivir de modo permanente (las condiciones atmosféricas no lo permiten) por encima de dicha altura. Lo que determina el lugar en el que se puede instalar un Campo Base para abordar una expedición de alta montaña.

Una tercera altitud importante de cara a nuestra presencia en las montañas son los 3.500 metros. Se trata de un punto a partir del cual la hiperventilación (aumento de la ventilación pulmonar; una de las modificaciones que realiza el cuerpo para adaptarse a la menor cantidad de oxígeno) se hace evidente incluso estando en reposo.

¿Se acaban aquí los problemas relacionados con la hipoxia en altura? La respuesta es no. Más abajo también pueden presentarse. Tanto si se sube andando como –con más razón– si se utilizan medios mecánicos como trenes o teleféricos. De hecho, podría afectarnos a partir de los 1.500-2.000 metros. Es la razón por la que volvemos a retomar el tema con el que despedimos el año.

No es necesario ser alpinista y moverse a gran altitud para tener síntomas como dolor de cabeza, falta de aire, falta de apetito, náuseas, vómitos o trastornos del sueño. Síntomas de mal agudo de montaña que, en principio, no representan amenaza para nuestra vida pero que pueden ser fatales si no actuamos convenientemente y derivan en edemas.

Caminar más lentamente, descansar gradualmente, beber suficiente líquido, no seguir ascendiendo si aparece algún problema o descender si los síntomas continúan son algunas de las medidas que deberíamos tener en cuenta.