2019/01/11

Aitor Agirrezabal
Periodista
Palomitas vs pipas

Con las tripadas navideñas todavía muy cercanas, el proceso de digestión se está atragantando. El inicio del año electoral ha arrancado con el «no desalojo / inspección técnica» del gaztetxe Maravillas y la ocupación policial del centro de Alde Zaharra de Iruñea. Geroa Bai se ha situado en el centro del campo y ha comenzado a repartir juego y lo que no es juego. El circo de Podemos hace tambalear el Cambio y Uxue Barkos lo sabe. La opción A está en riesgo y la opción B, que ya es socio en la CAV, lo saborea. Mientras la Policía Foral dispara pelotazos a los balcones de Alde Zaharra, María Chivite y compañía disfrutan con una buena bolsa de palomitas desde la sede del Paseo Sarasate. «Hablamos en mayo».

Y Urkullu, desde Gasteiz, comparte su afición. Su despacho de Lakua no parece ajeno a nada de lo que está pasando en Iruñea y al rumbo que está tomando su marca blanca en Nafarroa. El «recambio», pues, puede tomar forma en bolsas de palomitas.

Sin embargo, el cambio llegó en la calle, aunque sea comiendo pipas, y con bastante más responsabilidad que la que están demostrando en las instituciones.

Por cierto, que mañana tenemos una nueva oportunidad de comer pipas en Baiona y Bilbo. Que el bosque no impida ver los árboles. 264 presas y presos políticos vascos y cientos de refugiados y deportados siguen lejos de Euskal Herria. En apenas 10 días de año un expreso ha muerto tras una larga enfermedad y la pareja y la hija de otro han sufrido un accidente tras una visita a 665 kilómetros de su vivienda. Barkos y Urkullu lo volverán a seguir desde casa. Las palomitas ya están listas. Preparad las pipas.