Amaia U. LASAGABASTER

Un error bastó para condenar al Eibar

El Eibar vivió en el viejo San Mamés uno de sus momentos más memorables cuando, militando en Segunda B, apeó al Athletic de la Copa. No ha pasado demasiado tiempo pero las cosas han cambiado bastante: ahora los dos equipos comparten categoría, el estadio rojiblanco es otro... y el Eibar acostumbra a marcharse de allí con las orejas gachas.

También lo hizo ayer. Consecuencia del error que permitió a Raúl García rematar completamente solo en el área para que adelantase al Athletic cuando no se había cumplido el primer minuto de juego. Un gol que, lógicamente, mediatizó un choque en el que los azulgranas se sintieron muy incómodos. Llevaron el peso del partido, no les quedaba otra, pero apenas entraron por banda, pisaron pocas veces al área y remataron en menos ocasiones aún. Es decir, fallaron en tres de las facetas en las que fundamentan su juego y en las que, de hecho, se sitúan entre los mejores de la Liga. Responsabilidad en buena parte de un Athletic que, respaldado por el marcador, supo dónde apretar para convertir al Eibar en un equipo irreconocible.

Hubo que esperar 34 minutos para que Kike García –la única e inesperada novedad del once, en el que sustituyó a Enrich– firmara el primer disparo a puerta de su equipo, un chutazo que Herrerín envió a córner junto al larguero. Y más de una hora para que su rival sufriese una mínima sensación de agobio. Duró poco y el Eibar encajó su primera derrota de la segunda vuelta.